El poder está cambiando. La historia nos ha enseñado que la tecnología le quitará poder a los negocios, y se lo dará a la gente. A las personas. Ha sido así desde antes de la llegada de la prensa impresa. Desde mucho antes. Pero el camino no va en línea recta, siempre hay obstáculos y desviaciones en el camino, e Internet no es la excepción. 
La promesa original de Internet era dejar el poder en manos de la gente, en todos nosotros. Y lo ha hecho. Le ha quitado poder a los guardianes del pasado, como discográficas, noticieros, canales de televisión. Todos han perdido mucho de su poder y prestigio. Pero, al mismo tiempo, Internet ha creado un nuevo negocio. Ha llevado el poder a plataformas más amplias, como Instagram. Esto no lo esperábamos. 
Pero yo creo que, a lo largo de la historia, este resultado inesperado, esta concentración de poder en manos de unas cuantas plataformas, no será una tendencia duradera. En los siguientes diez años, veremos cómo el poder pasará de estar en las plataformas como la que mi equipo y yo manejamos, a ser de un grupo de personas a las que me gusta llamarles “creadores”. 
Digamos que un creador es alguien que usa su personalidad como su marca, y que usa plataformas como Instagram para vivir de sus pasiones. Creadores como Blair Imani, D-Nice y Benny Drama. Generan nuevas ideas, expanden límites, generan cultura. Los seguimos solo para ver qué harán después. ¿Y si imaginamos un mundo donde sean dueños de sus relaciones con su audiencia? No que la renten, que sean dueños de ella. ¿Y donde todos nosotros seamos parte de su éxito? Un mundo donde las plataformas funcionen más como plataformas, porque podemos y deberíamos apoyar más a los creadores. 
Han pasado quizá 50 años desde la creación de Internet y podemos ver lo mucho que ha afectado a casi todas las industrias, en especial las que requieren de atención, como música, noticias, televisión, arte. Todas se vieron afectadas. Músicos como Childish Gambino, Frank Ocean y Chance the Rapper, supieron llegar a una audiencia sin una discográfica. Cuando Jessica Yellin era jefa periodística de la Casa Blanca para CNN, en el año 2012, ese canal tenía unos 670 000 espectadores, en promedio. Hoy en día ella tiene casi los mismos espectadores solo en Instagram. Atletas estrella son más relevantes que sus equipos, algo inimaginable hace 50 años. LeBron James tiene más seguidores en Instagram que los Lakers. Se dice que Cristiano Ronaldo gana más dinero por Instagram, que lo que ganaba con la Juventus. 
Entonces, mi equipo y yo trabajamos en ese punto donde creadores y audiencia coinciden. Y plataformas como Instagram le han dado mucho poder a creadores en los últimos diez años. A mi equipo le encanta la idea de encontrar más maneras de apoyarles. Pero si aceptamos que ese poder sigue pasando a manos de los creadores, o que es lo que sucederá, porque la tecnología seguirá cambiando, entonces tendremos que reconsiderar algunas cosas, porque al día de hoy, los creadores dependen mucho de muy pocas plataformas. Entonces, las plataformas debemos cambiar. 
No me refiero a que las plataformas desaparecerán. Seguramente, nuevas plataformas surgirán, y las viejas plataformas desaparecerán. Pero todas las plataformas, y esto ya lo estamos viendo suceder, se darán cuenta del valor del contenido de los creadores. Así que tendrán un mayor interés en darle más poder a los creadores. Puede que les sorprenda que sea yo quien les diga esto. Pero creo que, en realidad, esto es algo bueno. Creo que a la larga, lo que es mejor para los creadores será lo mejor para las plataformas como la que tengo a mi cargo. Mientras más arte haya, habrá un mayor intercambio de ideas. Mientras más creatividad haya en el mundo, estaremos mejor. 
Pero no siempre hemos visto al mundo así. Cinco años antes de unirme a Instagram, me encargaba de la página de inicio de Facebook durante las elecciones presidenciales del 2016 en EE. UU. Cuando ocurrió lo de Cambridge Analytica. He recorrido el mundo hablando con publicistas y legisladores, y la mayoría se tomó el tiempo para decirme todo lo que hacíamos mal. Seguro que algunos de Uds. creen que mi compañía y yo somos responsables de muchas cosas. Pero puedo decirles que aprendimos muchísimo de esas experiencias. Sé que yo lo hice. Hubieron muchas lecciones. Y una de ellas es sobre la importancia de la estabilidad y la predictibilidad para editores. Un editor no puede hacer negocio en una plataforma demasiado volátil, y ningún negocio debería depender por completo de una plataforma. Lo mismo sucede con los creadores. 
Hoy en día, estamos al borde de una Internet completamente nueva, construida con tecnología distinta a las herramientas de antes. Nuevas tecnologías hacen que nuevas ideas sean posibles. Criptomonedas, tokens sociales, tokens no fungibles, organizaciones autónomas descentralizadas, nada difícil de pronunciar, contratos inteligentes. Todo esto son un grupo de ideas que en la industria se conocen como web3. Y cada una de ellas se crea con base en lo que llamamos “blockchain”. Lo que hay que entender de la blockchain es que hacen que ya no necesitemos un intermediario. ¿A qué me refiero con esto? Estoy seguro de que todos, en algún punto, hemos puesto dinero en un banco. Y al hacerlo, en realidad confiábamos en un intermediario, en este caso, un banco, para que cuidara ese dinero por nosotros. Una blockchain nos permite tener dinero digital, en este caso, criptomonedas, sin tener que confiárselo a un intermediario o un banco. Entonces, una blockchain ofrece ese potencial de transferencia de poder. Tener dinero digital no es lo interesante. No hay nada nuevo en eso. Lo interesante es cómo el poder está siendo transferido de aquellos que históricamente lo han tenido a quienes no. 
Eso es un área de oportunidad. Podemos usar esta tecnología para ayudar a creadores a establecer relaciones financieras directas con su audiencia, independientemente de cualquier plataforma. Para muchos creadores, no todos, pero muchos, las suscripciones son importantes para su negocio. Y existen muy buenas plataformas de suscripción: membresías de Patreon, Substack, YouTube. Todas ofrecen grandes servicios. Para los creadores presentan su contenido, distribuyen el contenido, y se encargan de los pagos. ¿Pero a qué costo? Están ligados a la plataforma en la que aparezcan. Siguiendo las reglas de dicha plataforma. ¿Y si pensamos en algo distinto? Que todavía haya suscripciones entre un creador y un fan, pero que sean independientes de cada plataforma, y que funcionen en todas. 
Con un pronóstico de cinco años, la blockchain ofrece la oportunidad de que los creadores sean dueños de esa relación con sus suscriptores. Imagínenlo de este modo. Lisa es una artista de country de Georgia que quiere vender suscripciones. Quizá quiere compartir canciones en las que trabaja antes de sacarlas al público en general. Y a todos nos gusta Lisa y queremos suscribirnos a Lisa. ¿Y si Lisa pudiera vender un token, como una tarjeta de membresía, por una cantidad mínima, a quien quiera suscribirse? ¿Y si cada una de las grandes plataformas, Instagram, Twitter, YouTube, Facebook, acordaran respetar esas tarjetas de membresía? Entonces, en ese caso, si Lisa primero se consolida en Instagram, pero después quiere pasar a Twitter, puede llevar al equipo de Lisa con ella, puede traer a sus suscriptores con ella. Y nosotros, como a todos nos gusta Lisa, solo tenemos que suscribirnos una vez, no en cada una de las plataformas. Es una gran diferencia. 
Y más importante aún, si creamos estas tarjetas de membresía en la blockchain, ninguna compañía podría quitarle nunca a Lisa su comunidad. Instagram podría, puf, desaparecer mañana y ella mantendría su relación con sus suscriptores, y mantendría sus ingresos. 
Podemos llevar esta idea más allá. Mirando hacia el futuro, cada vez está más claro que traerá más y más volatilidad, porque la tecnología cambia cada vez más y más rápido. Para creadores, significa que nuevo talento puede tener éxito mucho más rápido que antes y a una escala increíble. También significa que nunca volveremos a ver esa estabilidad profesional que nuestros abuelos veían. 
Eso es un problema. Uno de los desafíos de este futuro es que nuestra estructura financiera, sobre todo la forma en la que financiamos nuestras ideas, precede a Internet por mucho. Hoy en día, la mejor manera de que un negocio obtenga dinero, y la única verdadera opción de los creadores, es empezando con deudas. Y quien haya tenido dificultades para pagar la hipoteca, una beca estudiantil, o el auto, puede dar fe de que las deudas son inconvenientes. Mi primera deuda fue con un auto SAAB 9000 Turbo del año 86. Era gris, el techo se caía, con luces LED rojas enfrente, me encantaba. Pero fue difícil. ¿Y si invirtiéramos en las personas, en vez de en una deuda, como lo hacemos con proyectos emergentes? Como creadores, deberían poder usar la tecnología para ganar dinero  que financie sus ambiciones. Si así lo deciden, deberían poder vender un capital para su futuro. Y deberían de poder establecer términos. Para una inversión de USD 100 000, pagarían un 5 % de las ganancias por los próximos 10 años. Y esos términos se pueden establecer en un contrato inteligente. Podemos unir las ganancias de YouTube, las suscripciones de Patreon, la venta de mercancía en Instagram, todo en un token que cualquiera que crea en ti pueda comprar. Y al hacerlo le daríamos a la audiencia la oportunidad de compartir tu éxito, de comprar una parte, de crear un capital con el creador que conocen, quieren y en quien confían. Y Lisa podría crear una comunidad de personas que han invertido directamente en su éxito. Y con el dinero obtenido, podría explorar más y crear más. 
Meta no puede crear esto. Ninguna compañía puede sola. Para que estas ideas sucedan, necesitamos unirnos con toda la industria. Y necesitamos pioneros. Necesitamos creadores establecidos que demuestren este modelo. Pero la idea no es de interés hasta que esté disponible para todos. 
A veces pienso en cómo pudo ser mi camino si hubiera tenido esa oportunidad. En lugar de trabajar como barman, diseñar páginas web, y lidiar con deudas escolares, pude vender capital para mi futuro. ¿Qué podrían haber hecho Uds.? Quién sabe. Pero lo interesante de esta idea no es la oportunidad que representa para un joven blanco de clase media alta de los suburbios de Nueva York. Es la oportunidad que representa para Oumi Janta, una patinadora fenomenal en Berlín; Terri Loewenthal, una de mis fotógrafas favoritas en California. Y si lo hacemos, habremos ayudado a hacer realidad la promesa original de Internet. Tendremos que poner el poder en manos de la gente, de los creadores. Ellos podrán ser dueños de su relación con su audiencia, y cualquiera que quiera invertir en la creatividad tendrá la oportunidad de hacerlo. Habremos creado un mundo donde cualquiera con una idea pueda vivir de su pasión, lo que, al mismo tiempo, sería quizá la mayor transferencia de poder de instituciones a individuos de la historia. 
Gracias por escucharme 
y gracias a los creadores por inspirarnos al resto de nosotros. 
(Aplausos) 
