Estás sentado en el sofá viendo la TV, cuando escuchas un golpe en la puerta. La policía acaba de llegar para arrestar a tu cónyuge, por asesinato. Esta acusación es un shock total. Según tu experiencia, tu pareja siempre ha sido gentil y amorosa, y no puedes imaginarlo cometiendo un asesinato espeluznante. Pero la evidencia es grave: sus huellas dactilares fueron encontradas en el arma homicida. Tu cónyuge insiste en que es inocente. “Sé que parece malo”, dice, “¡pero tienes que creerme! Si no lo haces, ¿quién lo hará?” ¿Deberías creerle a tu cónyuge, aunque la evidencia en su contra parezca condenatoria? Tómate un segundo para pensar qué creerías en esta situación. 
Este dilema es parte de lo que 
los filósofos llaman la ética de la creencia: un campo de estudio que explora cómo debemos formar creencias y si tenemos deberes éticos de creer ciertas cosas. La pregunta aquí no es sobre lo que debes hacer, como si debes o no declarar culpable a tu cónyuge en un tribunal de justicia. ¡Después de todo, tú no estarías en el jurado en su juicio! Más bien, se trata de lo que debes creer que es verdad. Entonces, ¿qué factores debes considerar? 
Quizás el más obvio es tu evidencia. Después de todo, creer algo es tomarlo como verdad. Y la evidencia es, por definición, toda la información que nos ayuda a determinar qué es verdad. De esto, algunos filósofos sacan la conclusión de que la evidencia es lo único que debe determinar lo que crees. Este punto de vista se llama evidencialismo, y un evidencialista estricto diría que no importa que el acusado sea tu cónyuge. Deberías evaluar la evidencia desde un punto de vista neutral y objetivo. Tomando la perspectiva de un tercero imparcial, tu juicio sobre el carácter de tu cónyuge es una consideración relevante. Pero encontrar sus huellas dactilares en la escena del crimen es sin duda una prueba más sólida. Entonces, desde un punto de vista evidencialista, deberías creer que tu cónyuge es culpable o, en el mejor de los casos, permanecer indeciso. 
Algunos filósofos presentan el evidencialismo solo como una visión de lo que es más racional creer. Pero otros, como el evidencialista del siglo XIX W.K. Clifford, piensa que seguir la evidencia también es un requisito moral. Un argumento a favor de este punto de vista es que tener creencias precisas y bien informadas suele ser de vital importancia para determinar la forma ética de actuar. Otro argumento es que hay algo poco ético en ser deshonesto, y negarse a seguir la evidencia es una forma de ser deshonesto con uno mismo. 
Sin embargo, quizás haya otros factores éticos en juego. Aunque la evidencia contra tu cónyuge es sólida, todavía existe la posibilidad de que en realidad sea inocente. Piensa por un momento qué sentirías al ser inocente y que nadie te crea, ¡ni siquiera tu propia pareja! Al no confiar en tu cónyuge, corres el riesgo de lastimarlo seriamente en su momento crucial de necesidad. Además, considera lo que esta falta de confianza le haría a tu matrimonio. Sería increíblemente difícil continuar una relación amorosa con alguien que creías, o incluso sospechabas fuertemente, como capaz de asesinar. Podrías tratar de fingir que crees que tu cónyuge es inocente, pero ¿realmente podrías seguir viviendo esa mentira? 
De acuerdo con una teoría de la ética de la creencia llamada pragmatismo, este tipo de consideraciones prácticas a veces pueden hacer que sea correcto creer en algo incluso sin pruebas sólidas. Algunos pragmáticos incluso dirían  que moralmente le debes a tu cónyuge creerle. 
Pero, ¿es posible creer que tu cónyuge es inocente solo porque piensas que será bueno para tu relación? ¿O porque piensas que se lo debes al acusado? Es posible que desees desesperadamente creer que es inocente, pero ¿puedes controlar tus creencias de la misma manera que controlas tus acciones? Parece que no puedes simplemente creer lo que quieras cuando la verdad te está mirando a la cara. Pero, por otro lado, recuerda la súplica de tu cónyuge. Cuando decimos cosas como esta, parece que asumimos que es posible controlar nuestras creencias de alguna manera. ¿Entonces, qué piensas? ¿Puedes controlar las creencias que tienes? Y si es así, ¿qué creerás acerca de tu cónyuge? 
