Si un vegano se cae en el bosque... 
(Risas) 
Y nadie está ahí para escucharle decir: “¡Soy vegano!”, 
(Risas) 
¿es vegano de verdad? 
(Risas) 
(Risas y aplausos) 
Me gusta iniciar las conversaciones sobre mis hábitos alimenticios con chistes porque al cerebro  le encanta el “ja, ja, ja” y porque, a veces, cuando dices la palabra “vegano” la gente se asusta un poco. Su mente inmediatamente imagina a ese súper vegano inexistente, que es la combinación de todas las cosas molestas que han escuchado decir a los veganos. 
(Risas) 
En ese momento, ya perdieron el interés. Ahora, si lograste de alguna forma ignorar la corriente de los últimos 15 o 20 años, primero, dime cómo. 
(Risas) 
Segundo, te diré qué significa “vegano”, 
porque sé que mueres por saberlo. “Vegano” se refiere a una dieta completamente libre de productos animales, y, también, es la persona que sigue esa dieta. A veces se intercambia con el término “a base de plantas”, pero “a base de plantas” significa “vegano”, más no vegano. 
(Risas) 
No lo hacen necesariamente para reducir el sufrimiento animal, sino quizá para mejorar su salud. Pero hoy no vinimos a discutir eso. No, señor Bob. 
(Risas) 
Veo que algunos listos quieren discutir. No en mi Charla TED. 
(Risas) 
Soy una educadora al aire libre, una recolectora de comida en estado salvaje, una estrella de las redes sociales. 
(Risas) 
Y sí, soy vegana. 
Audiencia: ¡Guau! 
Gracias. No es la reacción que suelo recibir. 
(Risas) 
A los cinco años, cuando me di cuenta que las vacas camperas y las vacas que asaba mi padre eran las mismas, 
(Risas) 
le pregunté a mis padres si podía volverme vegetariana. Me respondieron: “Claro, pero primero esperemos a que termines de crecer”. Tenían la seguridad de que cambiaría de opinión en los próximos 5 a 9 años. Bueno. Poco después de mi cumpleaños número 12, me aventuré y dejé la carne por completo. Tardé otros 12 años en dejar el huevo y los lácteos. Y ahora, por el veganismo y la recolección, tengo una de las despensas más eclécticas del mundo. 
(Vídeo) Conozcan al Lactarius indigo. Hagamos un postre lujoso con alga marina. Este es un árbol de la seda. Por favor, que seas un hongo polvera. 
(Risas) 
¡Sí era un hongo polvera! Recolectar es el arte/ciencia  de identificar, recolectar y comer alimentos silvestres. Entonces, si alguien te ha convencido de probar dientes de león o vinagreras, felicidades, también eres un recolector. Cuando mi madre me contó que había un montón de comida gratis esperándome en los pastos y las aceras... 
(Risas) 
me explotó la cabeza. Tantas frutas, vegetales y hongos gratuitos que no tienes que regar, ni dedicarles tu tiempo, y suelen ser más saludables que sus equivalentes del supermercado. Un dato curioso, entre nosotros. Durante los últimos cien años empezamos esto de cultivar alimentos más fáciles de transportar, más grandes y más insípidos. Y eso suele eliminar los nutrientes. Tomemos, por ejemplo, las verdolagas, como se les conoce en los países americanos de habla hispana. Es una hierba que crece en las grietas de las banquetas durante el verano. Está repleta de Omega-3, y no es pescado. Hierro, ¡sal de aquí, Popeye! 
(Risas) 
Y tienen vitamina C, tu sistema inmune te lo agradecerá. A veces me quedo parada en el vecindario, mirando el piso. 
(Risas) 
Y me asombra que a nadie más parece importarle. 
Soy recolectora y vegana por casi la misma razón. Por mi amor por este planeta y por sus habitantes. Pero déjenme decirles, entre estas dos etiquetas, es muy difícil hacer que la gente pruebe mi comida. 
(Risas) 
Le dices a alguien que algo es vegano y te topas con escepticismo. Dile que es vegano y que lo arrancaste directo del piso... 
(Risas) 
Es algo difícil de promocionar. Así que hoy les daré mis consejos y trucos para que la gente expanda su paladar y pruebe comida silvestre vegana, consensuadamente. 
(Risas) 
Esto no es el show de La Mentirosa, es el show de La Vegana Un Poco Fastidiosa Pero A Fin De Cuentas Adorable. 
(Risas) 
Así que hoy haremos un snack  que resulta ser vegano, genial para el planeta, que usa uno de mis ingredientes favoritos. Haremos papas dulces/saladas de alga kelp, un snack coreano  conocido como Dasima Twigak. Gracias. Un festejo por la pronunciación, estaba preocupada por eso. 
(Risas) 
Sé que todos los niños que tienen están obsesionados con esos bocadillos de algas nori, así que, ¿por qué no elevarlo un poco? Lo siento. 
(Risas) 
Con un ingrediente recolectado localmente: algas pardas. Lo obtuve aquí mismo en Vancouver. 
(Aplausos) 
Ahora voy a empezar a convertir las algas en papas. Tijeras de cocina muy oficiales. Y mientras lo hago, les daré mi primer consejo. Al presentar un plato a bocas escépticas, es mejor usar un plato que no pretenda ser otra cosa. 
(Aplausos) 
Ya sabes. 
Así, no tienen asociaciones previas, ni recuerdos para compararlo con la versión de su madre. 
(Risas) 
Tal vez no tengan ninguna opinión al respecto. Voy a rociarlos con un poco de aceite de girasol. Oh. Ahumado. Ahora bien, las algas y los vegetales marinos en general son un espacio culinario muy interesante. No requieren agua dulce. No requieren fertilizante. Ni siquiera requieren tierra. Simplemente están pasando el rato en los mares salados, creando ecosistemas y oxígeno para que todos respiremos, y creando estos bocadillos ricos en aminoácidos. Hoy en día, las algas marinas verdaderamente son alimentos con visión de futuro. Son una opción que desearía que más personas buscaran, ya que la escorrentía, el acceso al agua, los problemas laborales y el monocultivo plagan parte de la agricultura moderna de América del Norte. Sí. 
(Aplausos) 
También saben muy bien. Esos aminoácidos hacen mucho más que agregar umami a sus platos. Las algas pardas en promedio contienen 15.3 por ciento de proteína por peso. Eso es para todos los que preguntan de dónde obtienen las proteínas los veganos. Estamos bien. 
(Risas) 
Ahora, como dije antes, este plato no es nada nuevo. Es un snack popular en los bares de ciertas partes de Corea, y en realidad tenemos muchas recetas accidentalmente veganas en la historia. Y la razón de esto es que hasta hace poco no comíamos tanta carne. 
Lo que me lleva a mi segundo consejo. Es un poco picante, un poco delicado. Con suerte, la promesa de una revelación culinaria les ayudará a procesarlo. Y es esto. Explícale a tus amigos que la forma en que comemos no es sostenible. Sí. 
(Aplausos) 
No lo es. 
(Aplausos) 
A medida que buscamos constantemente más tierra y más agua dulce, hemos sentado un precedente que nuestro planeta no puede seguir. Diles que no estás tratando de cambiar toda su vida. Solo quieres que sean un poco más considerados con algunas de sus decisiones, que opten por las papas de kelp en vez del chicharrón de la tienda de conveniencia. Creo que presentarle a las personas los alimentos silvestres de su área es una excelente manera de fomentar su conexión con su comida. Y es una manera que nutre esa conexión sobre la vergüenza. Es compartir un snack en lugar de una infografía o un vídeo impactante. 
Ahora llegó la hora de la verdad. Veamos cómo les va a estos chicos aquí. Oh, sí, esto funcionará bien. Ahora voy a ser real con todos ustedes porque nunca quisiera mentirles. Algunas personas... Está bien, salgan de ahí, bebés. 
(Risas) 
Algunas personas van a resentirlo. Y es divertido que lo diga, porque esto es sal. 
(Risas) 
Y así son las cosas, no podemos elegir el ritmo al que cambia la gente, si es que deciden cambiar. Pero, para algunos, esto es azúcar, será dulce. Te apreciarán por reunirte con ellos donde están. Por compartir un snack y una sonrisa, y tal vez brindarles ese poco de compasión haga grandes cambios  más adelante en su vida. Y quién sabe, tal vez la próxima vez tengan el coraje de probar el queso de bellota o algo así. 
Así que comparte ese snack. Y crea ese recuerdo. Muchas gracias a todos  por venir a mi charla. Oh. Ese fue un buen crujido. Coman snacks felizmente. No se mueran. 
(Aplausos) 
