Entendido, no a todos les gustan  las serpientes. Quizás no quieres encontrarte una en la naturaleza. ¡A cada quien lo suyo! Por eso estamos aquí nosotros, para llevarte en una gira mundial de algunas de las serpientes más increíbles desde la seguridad de tu casa, y con tu propio guía intrépido. 
Todas las serpientes que veremos pertenecen a un grupo llamado las víboras. Desde el 2021, hay 368 especies de víboras en el mundo. El nombre viene del término viviparidad, que significa parir cría. La mayoría de las serpientes ponen huevos, pero casi todas las víboras ponen huevos que incuban dentro de la madre, la cual da a luz a hasta decenas  de pequeñas serpientes. ¿Aún no estás aliviado por estar seguro en casa? Las víboras también suelen ser bastante venenosas, con dos extra largos colmillos huecos que doblan para quedarse planos en el paladar. Así se permite que los colmillos sean extra largos, desplegándose para formar armas imponentes al prepararse para atacar. ¿Qué tal si les hacemos una visita de sorpresa? 
Primera parada: el sudeste de Estados Unidos, donde se puede escuchar la víbora antes de verla. El crótalo adamantino es el más grande de las 36 especies de serpiente cascabel. Las serpientes de cascabel pueden agitar su cascabel hasta 90 veces por segundo para alertar a los depredadores por horas en caso necesario. El cascabel consiste de entrelazados segmentos huecos hechos de queratina, la misma sustancia que construye nuestras uñas y cabello. Cuando el serpiente agita su cola, los segmentos se dan golpes, creando un ruido increíblemente fuerte. 
Ahora a las montañas del oeste de Irán, donde anda una araña por una piedra, poniéndose como presa fácil para un ave pasajero... o no. La víbora de cola de araña está perfectamente camuflada, casi invisible, salvo su distinta punta de cola bulbosa con largas escamas caídas que parecen una araña patilarga. La víbora de cola de araña solo mide aproximadamente unos 50 cm, entonces pueden atraer aves pequeñas dentro de alcance de ataque sin afectar su habilidad de meterse dentro de grietas de rocas angostas. 
En las selvas tropicales de América Latina vive una víbora que más diferente de la de cola de araña no puede ser... eso si la encuentras. Es una de las serpientes más elusivas del mundo: la cascabel muda. La cascabel muda es una víbora de foseta. Entre cada ojo y orificio nasal, tiene una foseta loreal que detecta el calor con una membrana cubierta de receptores altamente sensibles que responden a cambios de temperatura tan pequeños como un milésimo de un grado centígrado. Las fosetas reciben información infrarroja que se integra con información visual en el techo óptico. Esto permite que la cascabel muda “vea” el calor característico de presas o predadores cercanos, lo cual la ayuda a decidir si ataca, y atacar con más precisión. Esto es útil para proteger un nido... distinta a casi todas las otras víboras, la cascabel muda pone huevos en ahuecadas raíces de árboles  o madrigueras hechas por otros animales. Debe ser del tamaño adecuado para defender su nido... de hecho, la cascabel muda es la mayor víbora del mundo, alcanzando medidas de más de tres metros, con colmillos enormes y veneno letal. 
Entretanto, en las selvas del África subsahariana, hay una víbora más corta y gorda,  aún más venenosa que la cascabel muda. La víbora de Gabón tiene los colmillos más largos que cualquier serpiente, sí, que las 3879 especies de serpiente, no solamente que las víboras, y puede lanzar 1000 miligramos de veneno en una sola mordida, lo suficiente para matar a diez humanos adultos. A pesar de ser mortales, las víboras de Gabón son conocidas por ser criaturas lentas y apacibles. Cuando atacan, detienen a sus roedores presas en cuanto el veneno surte efecto, luego se los tragan rápidamente. 
A estas alturas, quizás estés preocupado por nuestro guía; ¡no temas! Los roedores como el ratoncito canguro tienen sus propias habilidades para evadir los dientes de la serpiente. Pisan fuerte hacia las serpientes de cascabel, les echan arena, y evaden sus ataques con sus saltos acrobáticos y patadas poderosas, ayudándoles a sobrevivir para volver a guiar el recorrido de las serpientes. 
