Me encanta la enfermería. Y también me encanta la innovación. Sin embargo, cuando hablamos de innovación en el ámbito de la enfermería, me topo con: “Uff”. Es entendible. La innovación tecnológica  dentro del sector de salud crece con mucha rapidez. Y a veces puede ser algo complicado seguir el ritmo de las nuevas tecnologías. Y ahora, como nuevo profesional del sector, voy entendiendo más este tipo de respuesta. Como enfermeros, estamos muy  ocupados. No se nos ofrece la oportunidad de innovar y, la verdad, no nos pagan lo suficiente. Sin embargo, si pudiésemos cambiar  esta filosofía de innovación antes, durante los estudios de enfermería, creo que los futuros enfermeros podrían innovar de manera que mejore la calidad laboral de los profesionales sanitarios, y así optimizar el cuidado del paciente. Esta es la clave para hacer partícipes a los futuros enfermeros del desarrollo del sistema sanitario del mañana. 
Pero, ¿qué es la innovación? Es una palabra algo ambigua que puede significar algo distinto para cada uno. Pero básicamente, la innovación es observar un problema, entenderlo e intentar mejorarlo. Y si lo mejoras, eso es innovación. Se puede innovar en algo que ya existe o se puede crear algo completamente nuevo. 
Pero, antes de adentrarnos en este tema, os quiero contar qué me ha inspirado  a llevar hoy esta charla. Cuando empecé las prácticas finales de enfermería a finales de 2020, tuve una entrevista con la jefa de sección el primer día. Una de las preguntas que me hizo fue: “Ben, ¿dónde te ves de cinco a diez años?” 
La verdad, tuve que pensármelo. Le dije: “Bueno, la verdad es que no creo que pueda ser enfermero para siempre. Es mucho trabajo. Muchísimo trabajo. Tanto física como emocionalmente. Pero me apasiona el cuidado de la salud y querría hacer una carrera en innovación y tecnología en la sanidad”. 
Y sí, sé que algunos pensaréis que es algo raro que un recién graduado piense en dejar su carrera el primer día de sus prácticas. 
¿Y sabéis qué dijo? Dijo: “Ah, ya veo. No me convence eso de la innovación. No es lo mío”. 
Guau, guau, guau, vale. Me desconcertó. Eso es lo que yo quería hacer. 
La parte egoísta de mí quería responder: “¿Cómo que no te gusta la innovación? ¿No quieres mejorar las condiciones de los profesionales de la salud, y, por consiguiente, las de los pacientes?” 
Obviamente no dije eso. Sino que le hice una sola pregunta. La siguiente: “¿Por qué?” 
Lo que me dijo me dio la mejor idea posible. Dijo: “Bueno, demasiado a menudo viene algún empresario o ingeniero con alguna tecnología o idea innovadora. Y casi nunca resulta accesible o tan solo añade más trabajo”. 
De acuerdo. Estoy ahí parado pensando ¡ding! Ahí me di cuenta de lo grande que es la separación entre el desarrollador y el usuario final dentro del cuidado de la salud. De hecho, esa no fue la primera vez que me respondieron algo así. Durante los estudios y la vida laboral he visto con frecuencia cierto factor de frustración cuando se introducen nuevas tecnologías o procedimientos. Nuestros días están llenos de informes, tomar signos vitales, hablar con los médicos, fisioterapeutas, familiares, más signos vitales, hacer gráficos, Dios, ¿me olvido algo? Y eso es en un buen día. Pero la mayor parte del tiempo estamos cubriendo a los compañeros con bajas por enfermedad o desgaste, o con tareas administrativas extra, porque el hospital busca ahorrar gastos. Y respondiendo llamadas. Las llamadas. Sobre todo de los pacientes independientes que de repente no pueden hacer nada por su cuenta. Si hay alguien que conoce a alguien en enfermería, que seguro que hay alguien, decidles que os cuenten alguna historia sobre las llamadas o este tipo de pacientes. Suelen ser graciosas, pero en el momento, uff, son muy frustrantes. 
Así es que, sí, incluir nuevas tecnologías o procesos a todo esto, sobre todo que están  en fases de desarrollo, puede causar más dolores de cabeza. La enfermería está cambiando. No es lo que era hace 20 o 30 años. Ni tampoco el sistema de salud. Y parece que la educación no se ha puesto al día. Se introducen muchas nuevas tecnologías y el tiempo de los enfermeros aún se usa en tareas triviales y repetitivas. Además, vemos un envejecimiento de la población, un aumento en el coste de la asistencia, pacientes con necesidades urgentes y escasez en el personal sanitario. 
Sin embargo, estas tareas mundanas y repetitivas de medición podrían simplificarse con un simple anillo con IA que mida las constantes. Con suerte, así los enfermeros tendrían más tiempo para estar con los pacientes y ayudarlos, además de darles la oportunidad de solventar problemas de su organización. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que para el 2030 habrá una escasez en la asistencia médica mundial, de la que nueve millones pertenecerá a la enfermería. Los enfermeros experimentados estarán en edad de jubilación. habrá baja tasa de retención y menos gente que se inserte en este sector. No pinta nada bien. 
Por tanto, estamos en un punto en el que ya no podemos esperar a ver si se dan estos avances en el sector sanitario. Estos en un punto en el que estos avances y tecnologías tienen que suceder. Pero, ¿quién sacará estos avances y tecnologías adelante? Simple: los profesionales sanitarios de primera línea, los enfermeros. Nosotros somos los que usamos toda la tecnología que se ha introducido hasta ahora. Trabajamos con ella a diario, vemos sus fallos, y algunos de nosotros podemos tener buenas ideas sobre cómo mejorarla. Pero, lo que es más importante, los enfermeros somos los que mejor entendemos qué aspectos de nuestro trabajo puede sustituirse con nuevas tecnologías. Si combinamos la experiencia de los enfermeros con los enfoques innovadores de los empresarios e ingenieros, imaginad las mejoras que veríamos. Podríamos empezar a solucionar los retos diarios de los enfermeros si los incluimos, como usuarios finales, en la fase de desarrollo. 
Esto lleva a mi pregunta principal. ¿Cómo solucionamos este problema pluridimensional? Es una pregunta difícil. Un buen comienzo sería considerar el sistema educativo. Por experiencia, cuando estudias un grado de enfermería, eligen a un grupo de estudiantes, los ponen en primera fila y un enfermero les enseña sobre la profesión. Tiene sentido. Pero lo que esto hace es crear una burbuja dentro de la universidad y, a veces, puede resultar difícil atravesarla. Se tiene una perspectiva limitada, en la que lo que se aprende solo sirve para esa profesión, sin análisis o resolución de problemas dentro del sector. Como estudiante de un grado de enfermería, tan solo te dan las herramientas y te dicen cómo usarlas. Apenas ponen énfasis en analizar la herramienta y pensar “Vale, esto funcionaría mejor si estuviera hecho de esta manera”. 
Y esta es la cuestión: Las universidades son  un paraíso de contactos. Son, literalmente, instituciones que unifican a gente de negocios, marketing, TI, ingeniería, diseño, cultura, sanidad. Y esa es tan solo la punta del iceberg. Como estudiante tuve la suerte de pertenecer a un grupo muy interesado en proyectos de innovación extracurriculares. Éramos un grupo de estudiantes diverso: yo, enfermero, dos diseñadores industriales, un gestor cultural y un ingeniero tecnológico sanitario. Esta experiencia me enseñó muchísimo sobre la importancia de hacer contactos y cómo trabajar en un equipo multi profesional. No podía evitar pensar que todos los estudiantes deberían tener una oportunidad así y solventar problemas reales. Pero aún más importante, me enseñó que teníamos que trabajar juntos para darle vida al proyecto. 
En ese período creamos una organización no lucrativa para enriquecer la cultura innovadora y emprendedora de los estudiantes universitarios. Tuve suerte de vivir una experiencia así y tengo que reconocer que fueron los comienzos de la innovación en la educación de los estudiantes de enfermería, pero fueron solo unos primeros pasos y no tiene tanto peso en las clases. Por tanto, si hay algún formador en enfermería, o, mejor dicho, todos los profesores que no hacen esto, es... si hay algo que os quiero pedir es que saquéis a vuestros estudiantes de esa burbuja. Haced que se mezclen profesionalmente, que interactúen, que conecten y que trabajen en proyectos con estudiantes de otros campos dentro de la universidad. Por experiencia, con los proyectos que he hecho con mis compañeros, esta cooperación entre campos ofrece grandes beneficios. Los resultados pueden ser muy especiales y las conexiones que se hagan pueden durar para toda la vida. 
Si lo pensáis, ¿cómo vamos a desarrollar tecnología fácilmente adaptable para los enfermeros si nunca nos fijamos en cómo se sientan y trabajan en un equipo multi profesional? Así, en nuestro futuro profesional en la salud, si nos topamos con un posible problema, podemos recurrir a la experiencia y contactos conseguidos como estudiantes para al menos comenzar a innovar. 
Los enfermeros y promotores de tecnología sanitaria se enfrentan a muchos retos en el sector de la salud. Educar a los enfermeros sobre innovación y el futuro del sistema de salud hará que sean partícipes en esta estrategia de innovación. Sin embargo, la educación no es una solución integral. La solución es un enfoque más integrador, teniendo en cuenta la educación, tecnología, gobernanza, liderazgo, leyes y financiación. Pero esas son charlas TEDx en sí mismas, que se encuentran fuera de mi experiencia. Si hay alguien que esté escuchando que sea experto en la materia, me gustaría que vinieran aquí arriba y hablaran sobre cómo empezar a solucionar estos problemas. Tenemos que poner esto en marcha porque el tiempo se nos está acabando. 
Si hay un mensaje que quiero transmitir hoy como profesional dentro de este campo, es que, si eres un innovador, empresario, ingeniero o alguien que trabaja en tecnología o servicios de salud, ponte en contacto con enfermeros. Pregúntanos cómo este producto o servicio puede mejorarse para acomodarse mejor nosotros. En serio, queremos ayudar. Esa es, en realidad, la razón por la que somos enfermeros. 
Y mientras estoy en el tema, me gustaría alentar a los enfermeros y estudiantes a que se involucren. Encontrad a gente con ideas afines. Pueden ser personas en el hospital donde trabajáis o de la universidad local. Y si tenéis una idea comercial o innovadora, decidlo. Comunicaos y encontrad otros servicios en vuestra comunidad. Hay hackatones, incubadoras y otros servicios sobre sanidad que te pueden ayudar a desarrollar tus ideas. 
Hay estudios que demuestran que la innovación fortalece a los enfermeros cuando se trata de mejorar el cuidado del paciente, para tecnología o procesos. Sin embargo, esto es posible solo con ayuda financiera, si los jefes en sanidad promueven un entorno en el que se promueva la creatividad intelectual y los empleados reciban el reconocimiento y prestigio que merecen. Ahora. Una y otra vez, cuando hablo con enfermeros, como estudiante y ahora como profesional, parece que hay algo que impide que los enfermeros consigan esto. Hay algo esencial que impide que los enfermeros innoven más. Los enfermeros están sobrecargados, agotados, mal pagados y, en ocasiones, poco valorados por su propia organización, sobre todo en el sector público. Pero lo más importante es que no nos ofrecen la oportunidad de demostrar nuestro verdadero potencial. 
Ahora, a medida que la IA y la tecnología asume cada vez más tareas relacionadas con enfermería, tenemos que educar a los futuros enfermeros y promover que se interesen y formen parte del desarrollo del sistema de salud. Los futuros enfermeros serán integradores de información sanitaria, asistentes sanitarios, asesores de salud y proveedores de cuidado humano con la ayuda de estas tecnologías e IA, no reemplazados por ellas. Después de todo... Una de las primeras interacciones humanas que se tienen es con un enfermero en la sala de maternidad. Y una de las últimas será con un enfermero junto a tu lecho. 
Nosotros elegimos cómo apoyamos a los enfermeros en nuestra sociedad. Por eso, ayudadnos, a los enfermeros, para que os podamos ayudar a innovar. Construyamos un futuro mejor, juntos. 
Gracias. 
(Aplausos) 
