Yo me desarrollé tarde. De hecho, un amigo, del que seguro habrán escuchado: Chris Rock, me llamó para decirme  que nunca había conocido en su vida a una persona que haya madurado  tan tarde como yo. 
(Risas) 
Veamos, muchos pueden considerar que esa frase es sarcástica, pero yo la disfruto. Tengo 55 años, y tengo el cuerpo curvilíneo  de una persona que ha trabajado, que ha vivido la vida, que se ha hecho camino en estos  tacones muy altos... 
(Risas) 
y por lo tanto, está calificada para testificar en la iglesia y en un tribunal y de hecho,  se pone mucho mejor después. 
(Aplausos y vítores) 
Llegar a esta conclusión  no fue nada fácil. A los 38, era una ejecutiva de publicidad de moda exitosa, y vivía lo que muchos  considerarían una vida de ensueño. Viajaba a desfiles en aviones privados, recibía ropa de diseñador gratis; daba dos besos a  lo largo y ancho del planeta. 
(Risas) 
Lo hice. Y, ¿saben qué?, era todo  lo que siempre había soñado, y entonces, un día me di cuenta que solo pretendía ser feliz. Pero no podía destruir la buena vida  que tenía en mis mejores años, ¿no? Error. Lo que me llevó a las lecciones  que me dio mi madre Lolly. 
Lección número 1 de Lolly: No te conformes. No te conformes. Soy consciente de que mi trabajo  sofisticado y bien pagado no es precisamente el estereotipo cotidiano del «odio mi trabajo» que la mayoría asocia con conformarse. Pero era conformarse para mí, porque cuando renuncié a mi trabajo a los 38 años, fue con la intención de que  cada día fuera una gran aventura. A veces era una aventura aterradora, como estar en bancarrota  desde los 40 hasta los 45. Pero aun así, no lo cambiaría por la versión conformista, porque si lo hubiera hecho, no estaría con Uds. aquí hoy. 
(Risas y vítores) 
Así es. ¿Saben que cuando  van en contra del sistema y del statu quo, la gente se siente muy incómoda? Y la gente siempre va a preguntar: «¿Dónde consigues esa confianza?» 
(Risas) 
Algunos lo dicen como un cumplido, pero a menudo no lo es... 
(Risas) 
y en realidad te están juzgando en silencio. A esas personas les respondo con una cita  de este poeta de Brooklyn Jay-Z. 
(Risas) 
«Lo sacó de su mamá». Yo soy esa, y mi madre es el epítome de una mujer adulta: alguien que siempre se sintió muy cómoda consigo misma. En 1965, mi mamá tenía 37 años. Ya tenía un hijo, mi hermano mayor, Gerry. Ella estaba casada con mi padre, pero mantuvo su apellido de soltera. Y luego nos tuvo a mi hermana, Stephanie, y a mí, pero no dejó de trabajar porque se negaba a  depender del dinero de mi padre. Y apuesto a que mi mamá era  la única mujer del vecindario que cocinaba una vez por semana. Hacía la cena del domingo. Era una extravagancia, pero eso es lo que hacía. Ella cocinaba un día a la semana. 
Mi madre es increíble. Y también tenía esta habilidad  de hablar con sus hijos sobre la vida real y se aseguraba de que entendiéramos  las ventajas de seguir nuestro camino, por lo que creo que hoy, a la edad de 94 años, y recientemente viuda, mi madre sigue buscando formas de encontrar, determinar y definir su propia versión de la felicidad. Cocina para sí misma. Mantiene su hogar como ella quiere. Le gusta el espumante  y ver películas para adultos. 
(Risas) 
(Aplausos) 
Ella ha trabajado para mantener su encanto, su atractivo, ya saben, su independencia. Y espero que algo de eso quede en mí. 
Saben, hace un tiempo he estado pensando acerca de una de las mejores enseñanzas que mi mamá me enseñó: la belleza en los años. Pero todos sabemos que la piel prieta no se agrieta, ¿verdad? Bueno... No envejecemos tan rápido. Así que cuando mi mamá tenía 50, parecía que tenía 35 años. Y saben, esto fue cuando la gente... cuando las mujeres  eran muy reservadas con su edad. «Oh... una mujer nunca dice su edad». Mi mamá nunca se adhirió a esto. Siempre estuvo orgullosa de su edad. De hecho, ella piensa que quizá no digas tu edad, pero tus manos y tu cuello  lo harán por ti. 
(Risas) 
Así que, no pienses tanto en la edad, o prepara tu armario con muchos guantes y blusas cuellos tortuga. 
(Risas) 
Sí, mi mamá siempre era así, y me encantaría que todo el mundo se contagiara de esto porque incluso creo que ahora me veo de 20 y algo que tiene miedo a envejecer. Veo en las redes sociales, como, ya saben, practican estos bailes de 10 segundos, y se siente como si estuvieran ansiosos y preguntando «¿esto es todo?», y solo quiero gritar, «sí, eso es todo lo que hay si te vas a conformar con bailar al ritmo de alguien más en TikTok» 
(Risas) 
(Aplausos y vítores) 
Asentarse es traicionero. Nos mantiene bailando en la cuerda, esperando por ese día evasivo  que va a aparecer de milagro. Gracias a la tutoría de Lolly,  esa no es mi historia. De hecho, vivo el día como venga Pero intento hacerlo mejor que el anterior. 
Así que, saben, estoy soltera... y siempre lista para ligar. 
(Risas) 
Soy una emprendedora, pero mantengo varios flujos de ingreso. Me gusta viajar sola, lo que significa que he hecho mi propia versión de «Comer, rezar y amar» en seis continentes. Porque no me conformo. Lo que significa que tampoco  pienso mucho mis decisiones, y no estoy preocupada de mi futuro porque estoy más que atenta en el presente. Asentarse ya es una cosa inquietante. Te mantendrá despierto por la noche dando vueltas por la cama, intentando descubrir por qué tratando de responder esa vieja pregunta, «¿eso es todo?» En mi opinión, no tengo tiempo para eso, porque la única vez que quiero  dar vueltas por la cama es con un hombre buenísimo. 
(Risas) 
(Aplausos y vítores) 
Eso es todo. 
(Aplausos) 
Me encantaría decir que aprendí todas esas lecciones de Lolly, que me fueron inculcadas y que fue genial, pero a mi pesar, me desarrollé más tarde en todos los ámbitos. Así que tuve que aprender un par de cosas de la era de Bitchy Bevy. ¿Qué tipo de persona tiene 10 asistentes en 5 años? Ella, la mala Bevy. 
(Risas) 
No empecé mi carrera con una actitud tóxica. No, al principio estaba muy feliz en la industria de la moda. Ya saben, luego comencé a comparar mi carrera con la de otros y me empecé a desgastar porque estaba cansada de todas esas personas que creé que supuestamente me iban a ayudar a avanzar en mi carrera. Me equivoqué algunas veces. Primero, pensé que ser incisivo  era bueno para mi carrera. No lo fue. También pensé que  me veía bien de color marrón. Pues no. 
(Risas) 
Ajá. 
(Risas) 
Y saben, yo... En la película de mis sueños, quería huir de la mala Bevy. Quería huir del color marrón. Y en la versión de película de mi vida, tan pronto como renunciara a mi trabajo, sería una gurú de yoga. Soy demasiado flexible y feliz. Piénsenlo. Soy flexible y feliz ahora mismo. Pero mentiría.., y creo que está contra las  leyes internacionales, mentir en una charla TED... 
(Risas) 
Así que no voy a mentir. Y de hecho, mis inseguridades surgieron tarde, de hecho, el año pasado. Yo estaba en lo mío, revisando las redes sociales y vi a gente sobresaliendo en un espacio en que yo, habitualmente, tenía mucho éxito. Así que lo veo y es como, «¿Por qué nadie me llama para ese trabajo?» Y tengo una especie de miedo, y luego me doy cuenta  que no me llamaron para ese trabajo porque ya dijiste que no lo querías. Porque le dijiste al universo que no estabas para eso. No quieres ese trabajo No lo quiero. 
(Risas) 
No me gusta. Así que... así es como pasó. Y lo que me doy cuenta es que he evolucionado y crecido en lo intelectual, pero emocionalmente... Yo era Tom Petty y vivía en Petticoat Junction. 
(Risas) 
Ya les dije que el marrón no me queda bien, petty, pequeño, aún peor. No es mi tono. Así que lo que terminé tomando el control. Tuve que evaluar algunas cosas  de mi misma. Así que decidí hacer un tipo de ritual para ayudarme que se llamaba... «Toma una nota, da una nota» Es fácil. Cuando veas a alguien que tiene algo que tú también crees que mereces, toma una nota. Te haces algunas preguntas. ¿Es algo que de verdad quieres? Quizá esa persona está mejor calificada El universo... ¿Está conspirando el universo para que tengas eso? Intenta ser honesto con quien tu eres y en donde estás en tu vida. Cuando hagas eso, toma un respiro profundo 
(Inhala) 
y dices: «sus triunfos no tienen nada que ver con mi valor». Después estás listo para tomar una nota. Vas a las redes sociales, y dices: enhorabuena. O mi favorita, tomas tu teléfono, como en el siglo 20 y dices «enhorabuena, tú lo hiciste, ¡es todo crédito tuyo, Ali! ¡Así se hace! Tú ves todas las cosas. Y luego te sientes automáticamente como una mejor persona porque has perdonado realmente. Has perdonado Has perdonado a alguien más. Y creo que cuando eliminas la malicia de tu corazón, no solo te sientes mejor, te ves mejor. Creo que pierdes tus líneas de expresión y disminuyes tus arrugas y tus manchas de vejez desaparecen. Creo que es mejor que usar botox, perdonar. Lo hago. 
(Aplausos) 
Sí. No, pero mejor regreso a lo de la nota. Así que una de mis notas favoritas es de William Shakespeare. «Sé fiel a ti mismo». Todos hemos leído libros de autoayuda, y la primera línea de defensa es siempre «sé tú mismo». Y creo en eso. Creo que nadie lo puede hacer por ti, así que puedes aparecer y presentarte. Pero aquí está el dilema  que el poeta nunca planteó. ¿Qué pasa sino sabes quién eres  porque estás suprimiendo tu yo interno? Estás suprimiendo tu esencia. Has suprimido las mejores partes de ti porque tomaste las otras partes de las identidades de esas personas en un esfuerzo de hacer tu vida mejor. Porque, sabes, todos compramos algunas cosas acerca de lo que se supone que estamos haciendo y acerca de quiénes somos  supuestamente. ¿Y si lo aplastas? Porque sé que tengo que excavar para enterrar a la morenita Bevy. Pero la manera en que la encontré con esas tres preguntas. ¿Quién soy en mi esencia? ¿Cómo me perciben? ¿Cómo me gustaría que me perciban? 
¿Quién soy en esencia? En mi esencia estoy buscando conectar con las personas. No me gusta lo superficial, sabes, la interacción, y no me gusta la red de contactos. Me gusta tener una conexión verdadera. Soy curiosa, aventurera y amable; tengo grandes sueños. 
¿Cómo me ven? Bueno, ya conocen el nombre la mala Bevy así que. Pero este es el problema. Hay muchos problemas con la imagen, y de hecho, lo disfruté mucho por un tiempo... Porque puedes hacer mucho dinero siendo mala, en especial en el rubro de la moda. 
(Risas) 
Pero también es muy solitario y aislante. Y ya no quería vivir esa vida. Así que decidí cambiar mi vida. Y dejé todo eso de lado. Cambié mi espíritu, de verdad. Y haber dejado la moda ayudó demasiado. Y cuando lo hice, de pronto, dejé a la morenita Bevy salir jugar. 
La morenita Bevy. La amo tanto. Es una tipa rara, y por eso dejé mis aficiones frikis  salir a jugar. Creo que entré a cada museo  de la Quinta avenida en Nueva York. Empecé a viajar por el mundo, solo para admirar la arquitectura  que siempre soñé. Aprendí a estar solo  sin sentirme solitaria. Mi espíritu cambió. Mejoré como persona. Puedes preguntar a las personas, me volví una mejor persona. 
E incluso puedo pararme enfrente de ustedes sin alardear, sin nada que demostrar, y de verdad, nada que demostrar. No tengo nada que probar. 
(Risas) 
(Aplausos) 
(Aplausos y vítores) 
Gracias. 
(Aplausos y vítores) 
Tengo el corazón abierto. Y no puedo creer que la morenita Bevy de la calle 150 y la octava avenida, de un barrio de Harlem es una premiada  presentadora de radio y TV, una escritora, una actriz, una asesora creativa. Haría todas esas cosas  a cambio de nada. Pero hay un problema. No soy barata, y definitivamente, no soy gratis. Así que no se hagan ilusiones. 
(Risas) 
(Aplausos) 
Pero estoy aquí, en un momento como «Mamá, ¡lo logré!» como alguien que puede aparecer como la más Bevy porque hice el trabajo. Sí, la más Bevy. Así que, ya saben, voy a aparecer algunos de ustedes ya me conocen, saben que soy vibrante, bulliciosa, o sea, ruidosa. Ok, saben que voy a aparecer, y tengo una energía en mis tacones altos. Tengo un escote muy grande. 
(Aplausos) 
Y tengo un enfoque de la vida de  decir las cosas como son, que está siempre dosificado  con una pizca de amor. 
Me tomó 55 años llegar hasta aquí. Así que tenías razón, Chris Rock. Me desarrollé después. Y está bien. Porque estoy en el momento correcto. Porque se pone mejor después. 
Gracias. 
(Aplausos y vítores) 
