¿Sabías que unos 10 millones de niños en EE. UU. ven a sus padres menos de una vez al mes? 
Las investigaciones nos dicen que les pasa a los niños y niñas sin padres o sin figuras paternas  estables en sus vidas. La pobreza es doble, los problemas emocionales  y conductuales aumentan, la deserción escolar incrementa, además del crimen y las tasas carcelarias. 
Y yo no era la excepción. Crecí en Georgia sin mi padre. Mi madre me crio. Y déjame decirte algo  acerca de mi madre. Todos los días después de la escuela, me miraba a los ojos y me decía: “Eres alto, moreno y guapo”. 
(Risas) 
(Aplausos) 
“Y tú puedes hacer lo que  quieras en este mundo si te lo propones”. Pero no le creí. Tuve dificultades. Problemas conductuales, problemas con abusos de sustancias, ideas suicidas. Me culpé a mí mismo por la ausencia de mi padre. 
Recuerdo cuando estaba en la universidad. Solo en mi cuarto. “Dios, necesito que me ayudes a usar mi dolor”. 
Así que me embarqué en la búsqueda de mi padre. Y lo que encontré me sorprendió. Mi padre estaba teniendo problemas  y necesitaba ayuda para superarlos. Él estaba viviendo mucho dolor. Su ausencia no era mi culpa. Y de alguna manera no era su culpa. Entonces pensé, ¿Qué hubiera pasado si mi padre  hubiese tenido unos vecinos que sí les importaba apoyarlo? Habría hecho una gran diferencia para nosotros. 
Ahora, hay muchas razones para separar a los padres de sus hijos. Están las razones que se  te ocurren en el momento, como el alejamiento de la madre, abuso de sustancias, enfermedades, o encarcelamiento. Pero las razones que no se suelen hablar son las agravan el problema. Esas son las emociones de las que no solemos hablar. Estoy hablando  acerca de la vergüenza. Culpa. Y pudor. Estas son los sentimientos que más dañan. Más allá de la ausencia. 
Ben era un padre de 32 años en mi empresa, Father’s UpLift, donde ayudamos a padres  para que puedan amar, perdonar y sanar. Y haciendo esto ellos aprenden a ver la belleza  en el dolor que han pasado. Ahora, te podrías preguntar ¿cómo el dolor puede ser hermoso? En Fathers’ UpLift creemos  que el dolor te da carácter, fuerza y valentía. Pero lo más importante es que  hay un enigma en la otra cara del dolor. Con las personas con quienes trabajamos, el enigma es el padre del niño. Ese cálido abrazo con tu hijo está en el otro lado del enigma. Eso es belleza. 
Ben pasó cuatro años separado de su hijo debido a problemas con la madre de su hijo, órdenes de alejamiento y los complicados desafíos en el tribunal de familia. Pero también sintió vergüenza. por no poder ver a su hija todos los días, culpa porque era un padre ausente y pudor porque no podía  pasar regularmente tiempo con su hija. 
Además es importante notar 
que al estar hoy aquí, que a través de relaciones previas los hombres aprender a amar y odiar. Algunos de nosotros tenemos poca experiencia en el amor. Por esta razón, las relaciones que destacan el amor propio tienen un rol muy importante  en el trabajo que realizamos. Las relaciones para toda la vida  son parte integral de nuestros esfuerzos, con un énfasis especial en la habilidad de la persona de reflejar nuevos comportamientos y conexiones. 
Ahora, mientras muchos padres como Ben llegan a nuestra agencia a través de agencias de servicios sociales y centros penitenciarios, muchos de ellos vienen a nosotros  por el boca a boca. Vienen a nuestra clínica y se les ayuda individualmente con un terapeuta y un coach autorizado. Un equipo de personas  que dan orientación defensa y tutoría. Además, ofrecemos terapias grupales. En grupos de 5 hasta 25 padres o más, Ellos comparten historias acerca de sus hijos y se animan entre ellos. ya que trabajan todos en conseguir el mismo objetivo. Escuchan historias de triunfo y lucha y están para el otro cuando lo necesitan. Juntos nos aseguramos que los padres están emocionalmente preparados para estar en la vida de sus hijos. Y cuando los padres  han conseguido ese objetivo, están invitados a volver y convertirse en embajadores y dar la mano a otros. 
Y por último pero no por eso menos importante, nos aseguramos que los proveedores de servicio de salud mental, universidades e instituciones tengan las herramientas que necesitan para involucrar a los padres con sus hijos desde cualquier parte del mundo, a través de nuestro sistema online y presencial. 
(Aplausos) 
Trabajamos con los padres mientras nos necesiten. O, en otras palabras,  hasta que nos despiden. 
(Risas) 
Por supuesto que no existe una fórmula fácil aquí. Cada padre es diferente. Cada niño es diferente. Cada historia es diferente. Pero hay algunas cosas  que hacemos todo el tiempo. Amamos a nuestros padres y los huérfanos de la vida. 
(Aplausos) 
Abrazamos a nuestros padres. Celebramos sus cumpleaños y las festividades con una llamada para decirles cuanto los queremos. Y nosotros pensamos que ellos tienen  el poder para cumplir sus objetivos. Somos una fuente de apoyo para ellos mientras se ocupan de procesar los errores que cometieron en el pasado. Por los últimos años, hemos ayudado a más de 10 000 padres y sus familias. 
(Aplausos) 
Hemos visto a padres cumplir sus sueños, incluso recuperando la custodia compartida de sus hijos. amándose a ellos mismos de nuevo y ganando un nuevo aprecio por todo lo que tienen  y han experimentado en sus vidas. Todos los padres que llegan a nosotros vienen sin esperanzas. Pero cuando se van, más del 90 % de ellos dicen que ha mejorado su sentido de identidad y autoestima. Hemos ayudado a padres a salir de prisión y la cárcel a volver a sus hogares con valor, dignidad y autoestima. 
(Aplausos) 
Y por supuesto, nuestro trabajo no solo beneficia a los padres. A los niños también. Un niño culpándose a sí mismo por cosas que no entiende. Ese niño que como yo, luchó y quien no entendió que los padres son humanos también. 
La ausencia de mi padre me inspiró a crear un refugio seguro 
para los padres de todo el mundo. Y la verdad es que, mi padre ahora tiene una vida alejada de la mía en este momento. Es lamentable que no tenga un final feliz. Pero es uno importante. Revela el hecho que los padres también sufren. Y es nuestra responsabilidad  de amarlos cuando lo necesiten. 
Al estar en este escenario, no puedo dejar de pensar en mi hijo de 7 años, Clayton, y mi hija de 9 años, SaMya Grace. 
El otro día le pregunté a Clayton, “¿qué tipo de padre soy? 
El me miró y dijo, “mm, tienes un bigote”, 
(Risas) 
“Cabello largo”, esto fue antes 
de cortarme el cabello, tengo que aclarar. 
(Risas) 
“E incluso un nuevo computador”. 
Yo estaba como, “Sí, es verdad, hijo”. 
Él continúa y dice: “me encanta cuando me compras juegos”,  luego me abraza. 
(Risas) 
Luego corre a su habitación. 
(Risas) 
Y SaMya Grace. Cada vez que le pido un beso, frunce los labios y corre a darme un beso con una gran sonrisa. Eso me alegra el día siempre. Cuando pasan este tipo de momentos, entiendo el privilegio que tengo al estar presente, a diferencia de muchos de los padres  que llegan a nosotros por primera vez. Como ellos, estoy lejos de ser perfecto. Pero a pesar de mis errores, mi gran logro es ser el padre de Clayton y SaMya. 
(Aplausos) 
Millones de los padres hoy día, no importa donde estén, pueden decir lo mismo. 
Debo admitir, que si no fuera  por las personas en mi vida que me recordaron cuán importante yo era, hoy no estaría aquí. Estoy más que agradecido por ellos de que me hayan devuelto a la vida. 
Los padres que han estado ausentes, a pesar de sus errores merecen una oportunidad. Y si nosotros la merecemos, también lo merecen las personas que perdieron su rumbo. 
Tómate un momento conmigo. Quince segundos. Yo contaré el tiempo. Piensa en las personas que te amaron cuando perdiste el rumbo. En quien te abrazó cuando lo necesitabas. Quien tuvo las mejores intenciones. Quien te validó. Y te abrazó cuando te sentías indigno. Quien sea que esté en tu mente, inténtalo, intenta ser esa persona  para alguien más. 
Gracias. 
(Aplausos) 
