La mayor parte de lo que sabemos sobre actuar con liderazgo surge de las costumbres adoptadas y transmitidas en Occidente bajo el poder personificado en hombres blancos. Como se han llegado a vincular tanto con el verdadero poder, parece que imitarlas es la única forma de mostrar autoridad. Obviamente, podemos aspirar a algo mejor. 
Yo me dedico al desarrollo organizacional y de liderazgo, y soy artista. Creo que los artistas son líderes en cuanto a expresar lo que la humanidad todavía no sabe expresar. Por eso, les pedí a un montón de artistas que cambiaran la imagen del liderazgo. Escribieron discursos públicos, hiceron retratos fotográficos... Me gusta llamarles  “presidentes con arte”. 
(Risas) 
Desde 2020, más de 70 “presidentes con arte”  han contribuido al archivo digital. Son norteamericanos, indígenas, de otros países y apátridas. Son artistas con discapacidades, son <i>queer</i>. Han tratado, de excelentes formas, representar el poder y el liderazgo de forma inclusiva. Algunos cantaron, otros quisieron arreglar el pasado, una persona usó inteligencia artificial para escribir su discurso... Alguien solo escribió un insulto. Entre muchos otros ejemplos. 
Pero lo que más me sorprendió fue que a muchos nos costaba decir algo nuevo y expresar con firmeza lo que queríamos. Tal vez sea por la historia milenaria de colonización entre humanos, pero es como si no creyésemos que podemos conseguir lo que queremos. Lo que necesitamos para vivir y trabajar con dignidad. 
Por eso creo que, como líderes deseosos de trabajar en una sociedad justa, servir de ejemplo es una de las cosas más importantes que podemos hacer por nuestras comunidades y organizaciones. Pero es difícil. ¿Qué hay que hacer para creer en uno mismo? 
Aprendí a hacer esto de una forma algo inusual. Cuando tenía veintipocos años, conocí a la capitana Betsy. Yo era <i>queer,</i> estaba deprimida y me sentía completamente sola en mi pequeño pueblo del sur de Texas, en el Golfo de México. Para cuando Betsy llegó a mi pueblo, ella ya había vivido durante décadas en balsas caseras con un grupo llamado Floating Neutrinos. Había capitaneado más de una docena de balsas, incluida una en el océano Atlántico. En esa cosa. 
(Risas) 
Los Floating Neutrinos creen que lo más importante que hay que saber hacer es saber expresar lo que uno quiere. No limitarse a reaccionar ante las limitaciones del sistema, como el sistema económico y educativo, para permitir que nuestros mayores deseos sean aquello que nos guía y nos anima a avanzar en la vida. Los Neutrinos usaban las balsas para acercarse a sus propios deseos. 
Claro está, esto me atrajo mucho, no porque quisiera vivir para siempre en una balsa, sino porque quería vivir una vida extraordinaria. Betsy fue la primera persona en preguntarme qué quería. Lo hizo usando la técnica de los tres mayores deseos. Me dijo: “Imagina que vas a morir”. Uds. van a morir. Todos vamos a morir. (Risas) “Imagina que vas a morir mañana. Dime algo que quieras hacer antes de morir”. Yo sufría crisis existenciales para responder a esta pregunta porque para mí era imposible pensar que tenía poder sobre mi propia vida, que podía querer cosas que no fuesen lo que mis padres o mi cultura me habían inculcado. 
Betsy me dijo: “Mira, responde con lo que quieras hacer hoy. Tal vez quieras comer  la hamburguesa más grande del mundo. Genial. Escríbelo. Porque mañana vas a volver a responder y lo importante es cómo cambia tu respuesta con el tiempo”. Respondí algo muy raro, rollo: “Quiero ver una catarata”, porque no hay cataratas en el sur de Texas. Mejoré mucho en esto. 
Decir lo que queremos en voz alta requiere práctica, pero lo importante es creérselo. Creer. Tener fe. No se aprende en soledad. Se aprende mediante imitación, como el liderazgo o el lenguaje. En mi caso, Betsy me enseñó la importancia de expresar lo que quiero. Y al creer en mí, se hacía un favor a sí misma. 
Pero hizo algo más, algo que los líderes suelen olvidar: ella escuchaba. Me acompañó durante el dolor de este proceso y me guió desde mi realidad hacia una visión de posibilidad y de ser un ejemplo para el mundo. 
Depende de nosotros que nuestros estilos de liderazgo 
se parezcan a esto. Es un compromiso con lo relacional. Un proceso que nunca termina, pero merece la pena porque crea grupos de personas motivadas, comprometidas y que se sienten inspiradas por trabajar en una misma idea. 
Así que si lo que queremos es conectar las prioridades de los demás con la forma que tenemos de ver el bien común, tenemos que mediar entre la verdad actual y el futuro al que aspiramos. 
Todos Uds. van a morir. Podrían morir mañana. Díganme algo que quieran hacer antes de morir. ¿Qué clase de líder quieren ser? 
Gracias. 
(Aplausos) 
