¿Cómo están el día de hoy? 
(Aplausos) 
Para aquellos que no saben quién soy, que quizá es la gran mayoría. 
(Risas) 
Me llamo Cordae. Tengo 24 años. Nací en Raleigh, Carolina del Norte, pero me crié más que nada en Suitland, Maryland, donde me convertí en quien soy. Soy un artista de hip-hop. Para ser más específico, un artista de hip-hop nominado al Grammy. 
(Aplausos y vítores) 
Una celebridad un tanto reconocida mundialmente, por así decirlo. 
(Risas) 
Pero no tan reconocida, sinceramente. Pero, como decía, pueden llamarme Cordae y pretender que ya casi soy una gran celebridad porque estoy aquí dando una charla TED. 
(Risas) 
Sé lo que están pensando. ¿Qué tendría por decir un rapero de 24 años en una charla TED? ¿A quién le importa lo que piense Ja Rule, no? Pero estoy aquí para hablar de mi mantra y mi estilo de vida que me han traído hasta aquí y que espero me lleven mucho más lejos en mi camino, pues apenas estoy empezando. Hablo de una “mentalidad de primer nivel”. 
Pero antes de compartir los detalles de una mentalidad de primer nivel, quiero hablarles de la creadora original de la mentalidad de primer nivel. Esa persona es mi mamá. Y ella ni siquiera lo sabe. Mi mamá me tuvo a los 16 años. Era una madre soltera que tenía todas las de perder. Y aun así, desde una perspectiva neutral, me gusta decir que no lo hizo tan mal. Vivíamos en barrios muy feos. Cambié de primaria como unas cinco veces. Recuerdo que una vez le robaron su auto dos veces en una semana. Ella superó circunstancias, obstáculos, su entorno y negatividades. Y yo veía cómo nuestra situación iba mejorando y mejorando con el paso de los años. Eso es de primer nivel. 
La mentalidad de primer nivel no fue algo que me enseñara directamente o me haya inculcado a propósito, sino algo que aprendí observando. La mentalidad de primer nivel es una filosofía. Es algo que se aplica en los pensamientos y regímenes diarios. La mentalidad de primer nivel les será de mucha ayuda, sobre todo cuando las cosas no salen como se planean. Esos intentos de los que hablo, o pruebas de la vida, si lo prefieren, son lo que realmente nos vuelve hombres y mujeres. De hecho, olviden eso. Cómo manejamos esas épocas, o pruebas de la vida, es lo que marca nuestro destino. 
Lo que me lleva al primer paso de la mentalidad de primer nivel. Que es: siempre mantenernos positivos, sin importar lo que la gente o la vida nos presente. Les daré un poco de contexto sobre mí. Lo gracioso es que votaban por mí como el “seguro se hará famoso” tanto en la secundaria como en el bachiller. (Risas) Sé lo que están pensando, lo siento. No siempre he sido así de apuesto, toma algo de tiempo. 
(Risas) 
Mi objetivo era graduarme del bachiller y volverme famoso inmediatamente. Pero no sucedió así. Así que fui a la universidad y tan pronto como llegué, la vida sí que me dio bien duro. En las primeras dos semanas uno de mis mejores amigos, que consideraba mi hermano, fue sentenciado a 24 años de prisión. A mí me detuvieron por conducir con una licencia vencida, entre otras cosas, como llevar 500 gramos de mota en el auto antes de que fuera legal. Y mi abuela falleció. Sin mencionar que ya era un estudiante terrible con malas notas y un adolescente sin dinero. Me pregunto por qué tenía tan malas notas. Eso era un descaro, ni siquiera intentaba ocultarlo. Pero además de todo eso, el verdadero punto clave, fue que había sacado una mezcla en la que había trabajado todo el verano que solo tuvo 200 descargas. Las dos mezclas anteriores que hice habían tenido 2000 descargas, así que no me gustó el retroceso, por decir lo menos. Todo esto me llevó a estar a punto de renunciar y de la locura. Pero la mentalidad de primer nivel hizo que pensara: “Estas desgracias solo harán que mi historia de éxito suene mejor”. 
(Risas) 
Usé esto como leña para el fuego, como motivación, si lo prefieren. Me hizo pensar, ya saben, en que la vida es como un libro. No todos los capítulos serán perfectos. Se trata del final. 
Lo que me lleva al segundo paso de la mentalidad de alto nivel. Siempre darle una intención a nuestros deseos. Saber bien lo que queremos. En 2018, hice un tablero visionario... A principios del 2018, perdón, hice un tablero visionario. Y me enorgullece decir que con la mentalidad de alto nivel, en un año cumplí casi todo lo que puse ahí. Pueden aplaudir por eso. 
(Aplausos) 
Así que los animo a plasmar sus metas. Empezar los días leyendo nuestras metas y sueños en voz alta nos llena de energía positiva. Esta energía puede transmutar en algo que llamamos fe. La fe en nuestras habilidades, en nosotros mismos, en un poder superior nos lleva a lugares inimaginables. Hay que saber lo que queremos. ¿Cómo podemos llegar a un primer nivel si no sabemos qué es eso para nosotros? 
Y para hacer todas estas cosas, llegaré al tercer paso de la mentalidad de primer nivel. Disciplina. Al crecer, la disciplina se enseñaba de una manera tan lamentable que siempre traté de evitarla. 
(Risas) 
Pero donde hace falta motivación, ahí es donde entra la disciplina. Quienes han hecho algo digno de atención en su vida tienen algo en común, y es la disciplina. Dominar el arte de la disciplina cambiará sus vidas, literalmente. Fui testigo de esto de primera mano al analizar a un amigo muy de cerca. Este amigo se dio cuenta de que cada vez que dejaba de consumir drogas y alcohol algo bueno sucedía. 
(Risas) 
Sintió como si fuera un llamado divino del cielo que dejara sus vicios. ¿Alguien puede decirme los tres vicios principales de un universitario de 19 años? Son sexo, alcohol y drogas. Por si no lo sabían. Y después de seis meses de haber dejado sus vicios, vi su vida cambiar por completo. Y repito, él vio esto como una señal, de que Dios quizá no quería que consumiera drogas, tomara alcohol o tuviera sexo. Pero no, ese no era el caso. Gracias. Simplemente estaba aprendiendo sobre la disciplina sin darse cuenta. Bueno. Debo confesar algo. Porque no quería que esta charla TED fuera toda sobre mí, mentí y dije que era un amigo. 
(Risas) 
En realidad, era yo. 
(Risas) 
(Aplausos) 
Un truco para asegurarnos de mantener la disciplina con cualquiera que sea nuestro objetivo es rodearnos de éxito. Nuestros hábitos se definen por nuestro entorno. Y el aspecto principal del entorno es la gente en nuestras vidas. Lo que me lleva a un paso muy importante de la mentalidad de alto nivel. El cuarto, para ser exactos. Saquen a toda la gente negativa de sus vidas inmediatamente. Cualquiera con incertidumbres, que suela decir que no, sáquenlos. Si le hablan de sus sueños y metas a alguien y les hacen pequeños y sarcásticos comentarios, para afuera. 
(Risas) 
¿Algún “Don Negatividad”? Échenlos para afuera. ¿Alguien en la audiencia conoce a alguien así? Levanten la mano. Necesito que me hagan un favor. Saquen sus teléfonos y bloquéenlos inmediatamente. 
(Risas) 
No, no, estoy hablando muy en serio. No dejen que la negatividad de otros opaque su luz, pues eso puede meterse en su camino para alcanzar lo que les corresponde. Somos producto de quienes nos rodeamos. Rodeémonos de gente positiva con mentalidad de primer nivel. 
Entonces... (Aplausos) 
Gracias. 
Me gusta considerarme un experto en esto de la mentalidad de primer nivel. Bueno, estoy aquí por algo, ¿no? 
(Risas) 
Pero eso no significa que las cosas siempre salen como yo quiero. Incluso ahora, acabo de lanzar mi álbum como estudiante de décimo grado “From a Birds Eye View” que pasé dos años haciendo. Mi primer álbum, “The Lost Boy”, tuvo muy buenas críticas y gran éxito, así que sentía mucha presión por superarme a mí mismo. Y para mí, y para muchos otros, lo hice. Tenía grandes expectativas para este álbum, pero cuando por fin salió y no resultó como esperaba, me desanimé por completo. Me lo tragué y me mantuve positivo. Escribí mis sueños y metas. Fui disciplinado. Lo hice todos los días para asegurarme de que aquel gran momento al que iba en camino, y que cambiaría el mundo, fuera perfecto. Pero no fue así. No cumplí con las expectativas que yo mismo me impuse, que el mundo me impuso. Es la primera vez, como artista, que recibo críticas tan distintas sobre mi arte. Y les repito, eso me desanimó. Me desmotivé, comencé a excederme en cosas de las que no me enorgullezco. Incluso casi pensé en cancelar la gira que se venía. Estaba en un lugar muy oscuro. 
Pero luego escuché un proverbio judío que el rapero A$AO Rocky me dijo en un momento de suma importancia, y estoy seguro de que no lo sabía. Dice: “Si quieres ver a Dios reír, cuéntale tus planes”. Eso me hizo pensar. La mentalidad de primer nivel no es una receta para la perfección sino un compromiso para honrar nuestro potencial y lo que tenemos para ofrecerle al mundo. No dejemos que los pequeños fracasos nos distraigan de la imagen completa. 
Les dejaré con esto. Solo tenemos una vida. De máximo 110 años si somos un gurú saludable con un muy buen seguro de salud. 
(Risas) 
¿Cómo van a maximizar su tiempo en esta Tierra? ¿Quieren que su nombre sea recordado tiempo después de haberlo dejado? La mentalidad de primer nivel se trata de que todo lo que hagamos lo hagamos lo mejor que podamos. Piensen en su vida como un libro. Como decía, no todos los capítulos serán perfectos. ¿Pero cómo quieren que termine la historia? ¿En angustia? ¿Con muchos “Y si...“? ¿O con un legado? Yo elijo con un legado. Al estilo de un primer nivel. Gracias. 
(Aplausos y vítores) 
