Soy un orgulloso nerd de toda la vida, y tengo un doctorado en química y biología química para demostrarlo, por eso nunca pensé que estaría aquí, hablando de la historia de amor que tengo con la moda. 
(Risas) 
Y hay alguien más en mi vida que está igualmente sorprendida por esto, mi maravillosa esposa, que literalmente tiene un título en moda. 
(Risas) 
Pero aquí estoy parado con estas dos carteras. Una está hecha de piel, y la otra de hongos. No les voy a decir cuál es cuál. La persona promedio no puede diferenciarlas, ese es todo el punto. Porque aunque odies la moda, tienes una sección de tu casa dedicada a ella. El armario. Y el armario está lleno de muchos tipos de materiales como algodón, piel, nailon, poliéster, etc. Y esos materiales importan, porque son la razón de que la industria de la moda sufra de una crisis de sostenibilidad. Esta industria hace más de 100 000 millones de artículos por año. 
Cuando comencé, pensé que sería muy fácil encontrar una respuesta. Solo consumimos menos, y tenemos menos cosas de mejor calidad. Pero en la última década, he llegado a creer que esa idea ignora realidades fundamentales tanto de la moda como de la naturaleza humana. Verán, la moda no es puramente funcional. También se trata de confianza, creatividad, autoexpresión. Es un reflejo de nuestro deseo innato, como humanos, de siempre querer más. Y satisface nuestros apetitos insaciables de descubrir, comprar, juntar y presumir. En verdad, la moda es intrínseco a lo que somos. 
Pero hay buenas noticias. Podemos hacer de la moda una industria sostenible, lo vamos a hacer con la ciencia, y lo vamos a hacer sin cambiar a los humanos cambiando los materiales. Y por suerte para nosotros, la respuesta a todo problema de materiales en la moda se encuentra disponible en la naturaleza. Es nuestro trabajo, como científicos, para ir a buscar los mejores inventos en el catálogo de grandes éxitos que tiene la naturaleza y llevarlos al mundo del diseño. 
Comencé un doctorado, y en verdad me enamoré de uno de estos materiales de la naturaleza. Es esto, la seda de araña. Es una fibra fina, elegante y resistente que hacen las arañas. Probablemente hayan visto una película de Spider-Man. Quizá hayan querido el lanzador de telarañas de Peter Parker. Está bien, yo también lo quiero. Quería recrear ese material en un laboratorio, así que empecé una compañía, y lo hicimos. Y el primer producto que hicimos fue una corbata. Tomé la primera corbata y se la mandé a Stan Lee, el cocreador de Spider-Man, ídolo de nerds alrededor del planeta, y un increíble ser humano. Y le encantó. De hecho, me marcó desde un teléfono bloqueado, y hablamos de la tecnología. 
Y en ese entonces, casi nadie usaba materiales sostenibles en la moda. Así que corrí a presentárselo a diseñadores y ejecutivos de la moda. Y ellos pensaron que estaba bien, pero no podían dejar de hablar del problema que tenían con la piel. Y por una buena razón. La piel es uno de los materiales más esenciales en la industria de la moda. Tan solo en 2020, las 5 marcas europeas más lujosas vendieron en artículos de piel más de USD 50 000 millones. Y el problema de la piel, es que está inextricablemente ligada a la crianza de vacas. Y no son pocas, son muchísimas vacas. Y las vacas, en la escala global, son terribles para el ambiente. 
Salí de esta conversación pensando, “Bueno, ¿qué hace que la piel sea piel?” Y la verdad es que, nadie ama la piel porque viene de una vaca. Amamos la piel porque es resistente, pero al mismo tiempo suave y hermosa. La encontramos en las pasarelas de París y en los rodeos de Texas. Si podemos sacar a las vacas de la ecuación, ¿qué tenemos que hacer para replicar un material como la piel? La respuesta está en la microestructura. 
Esta es una imagen microscópica del colágeno que está en el cuero. Se ve como un desastre. Es un revoltijo de fibras. En esencia, la piel es fuerte y flexible gracias a esta estructura. Ahora, contrasten eso con sus armarios. Y todos esos materiales los llamamos tejidos de punto. Se ven así bajo un microscopio. Esencialmente, toman un hilo y lo enrollan alrededor de sí mismo, o lo entrecruzan, para hacer una tela. Si queremos hacer un nuevo material que tenga las asombrosas propiedades que tiene la piel, necesitamos encontrar un material natural con la misma microestructura que tiene el colágeno en el cuero. 
Con esto mi cerebro empieza a funcionar, y pienso, “Podemos crecer piel y colágeno puro, podemos usar fibras vegetales". Todo eso falla. Razones de calidad, costo o escalabilidad acaban con esas ideas. 
Y eso me llevó a conocer el mundo de los hongos. Voy a asumir que todos saben lo que son. Les enseñaré algunos hongos que crecen sobre un árbol muerto. Y estoy muy interesado en lo que está sucediendo debajo de la superficie. Dentro de ese árbol hay millones de pequeñas tiras llamadas micelio, que se lo están comiendo. Se ven así. Cuando vean raíces fibrosas debajo del hongo esas son micelio. Son estas redes de ramificaciones. Y lo que hacen, es comerse los organismos muertos de la tierra y darle nutrientes al hongo y el ecosistema de su alrededor. Ahora les enseñaré las imágenes para compararlas. El colágeno a la izquierda y el micelio a la derecha. Vemos la microestructura. Les estoy ahorrando 6 años de doctorado. 
(Risas) 
Estamos llegando a algo. Pero para que funcione, necesitamos hacer esto en la escala de la moda. Necesitamos producir mucho micelio en una fábrica. Y eso fue lo que hicimos. 
Lo que están viendo es nuestra primera fábrica, y pueden ver filas y filas de micelio puro que crece en estas charolas. El micelio está comiendo restos de aserrín así que hacen lo que los hongos en la naturaleza comen algo que nadie quiere y lo convierten en algo útil. Y en vez de crecer en la tierra, este micelio crece en forma de estas grandes nubes que podemos cosechar con facilidad. Aquí es donde la ciencia se junta con el diseño. Tomamos este material y lo volvemos otro tipo piel. Tiene que ser hermoso y funcional, y los diseñadores tienen que poder incorporarlo al mundo de la moda. 
Los primeros prototipos no se veían para nada así, pero después de muchas iteraciones tenemos un nuevo material que llamamos Mylo. Mylo hace todo lo que nos propusimos que hiciera. Es precioso y funcional, pero de manera más importante, es sostenible. Cuando cultivamos hongos, necesitamos menos de un metro cuadrado de tierra para cultivar un kilogramo de hongos. En contraste, cada vaca ocupa alrededor de 97 metros cúbicos por cada kilo que producen. Cuando Mylo crece, lo hace en una agricultura vertical de alta densidad, en la que se usa energía 100 % renovable. 
Esto es tecnología. Cada vez se vuelve mejor, a diferencia de las vacas. Las vacas no van a mejorar, y realmente no les gusta cuando las juntamos en un esquema de agricultura vertical. 
Pero seguimos con una duda. ¿cómo vamos a distribuir este material a escala mundial para cumplir con la demanda? Tengo malas noticias. Históricamente, le toma décadas a un material nuevo para ser adoptado mundialmente. Tomemos el ejemplo del spandex. Está en los jeans, los pantalones de yoga. Hace que tu trasero se vea increíble. El material se inventó en los años 50, y no fue hasta la tendencia del athleisure 50 años después que se empezó a usar en todo el mundo. Y gracias al cambio climático, no tenemos 50 años para esperar. Debemos resolver este problema. Necesitamos nuevos materiales ahora. Aquí es donde la moda puede ser transformacional. 
Así que fui y construí lo que llamamos el Consorcio de Mylo. Estas son marcas que conocen. Stella McCartney, Lululemon, Kering y Adidas. Normalmente, las marcas de ropa son conocidas por su competitividad y sus deseos de exclusividad. Pero pude convencer a estas marcas de que un solo grupo no puede resolver el problema. Y para lograrlo, era hora de colaborar en vez de competir. Así que lo hicimos. Con la idea de que vamos a resolver este gran problema muy rápido. Y así es como apoyan a Mylo. Lululemon incorporó Mylo en sus accesorios de yoga y bienestar. El ambientalista Paris Jackson mostró a Mylo en este editorial de moda. Adidas rediseñó los Stan Smith, su modelo más icónico, con Mylo. Stella McCarthy diseñó la bolsa Frayme Mylo, y la mostró en las pasarelas de París. Y esa pequeña bolsa que ven ahí, es parte de la nueva colección de Stella. Esto significa que no es una sueño loco que podría ser realidad algún día. Significa que la comercialidad de Mylo es viable hoy en día. Vendemos cada pie cuadrado en 30 dólares. Vale casi la mitad de lo que cuesta la piel premium. 
Este es el punto de inflexión. Esta es la primera muestra tangible de que el futuro de la moda puede y va a incluir materiales sostenibles. Y este es nuestro plan. Buscamos en la naturaleza una mejor alternativa para la piel, y encontramos el micelio a plena vista. Y esta historia, la historia de Mylo, es tan solo un ejemplo de un cambio mucho más grande. Es el único que conozco. Pero en los últimos años, varios científicos se han unido en la búsqueda de materiales para generar una revolución. Y en los próximos años creo que vamos a ver grandes avances que acaban con los materiales dañinos que se encuentran en sus armarios, casas y coches. Y espero que, al compartir mi historia con Mylo, otros puedan seguir nuestros pasos para rápidamente mejorar el mundo para todos, 
En mi corazón, sigo siendo el nerd del principio y quiero saber sobre las otras cosas que están escondidas en la naturaleza. Quiero saber cuál ha sido el lugar número uno en la playlist de éxitos evolucionarios durante cuatro mil millones de años. Y la parte increíble de esto es que la industria de la moda compuso la crisis de sostenibilidad, pero ahora tiene una oportunidad dorada para hacer un cambio, para vivir en armonía con la naturaleza, no en discordancia. Y ahora, en el futuro, la moda no solo se tratará de vernos hermosos. Se tratará de hacer del planeta un lugar hermoso y habitable. 
Gracias. 
(Aplausos) 
