El 40 % de la población mundial vive cerca de la costa. Entonces tenemos aumentos del nivel del mar, tormentas intensas y, según algunos estimados, de 500 a 1000 millones de personas serán afectadas adversamente por lo que sucederá en la costa. 
Pero ese no es el único problema. Es un poco más complicado que eso. No son solo las tormentas las que aumentan, el nivel del mar que asciende que va a inundar esas áreas. Tenemos problemas secundarios, como la acidificación que va a dañar a los arrecifes corales y a los sistemas naturales. Tenemos patrones de vientos cambiantes porque las temperaturas oceánicas aumentan y las tormentas se vuelven más intensas y también más impredecibles. Además de eso, tenemos un aumento de precipitaciones e inundaciones que están sucediendo más profundo en la costa en comunidades costeras. 
Esto es un problema grave. Y es un problema personal para mí también. Yo soy de Singapur, un estado isleño del sureste de Asia. Muchas comunidades costeras. Me preocupo por lo que le pasará a mi región, cómo va a afectar a mi familia. Tengo tres niños que, verán, crecieron al lado de la costa. Y por eso, he pasado los últimos dos años 
ayudando a países y comunidades costeras a desarrollar resistencia  al cambio climático 
¿Cuál es el desafío? El desafío es que no hay dos costas que sean iguales. Son altamente diversas, físicamente diversas. Tienen diferentes distribuciones de la población. Y son socioeconómicamente distintas en términos de las comunidades que allí viven. Bien, hay varias soluciones para proteger la costa. Hay malecones, esclusas anti-marejadas. Podríamos restaurar manglares. Y esto puede proteger la costa. El desafío no es tanto las soluciones. El desafío es, en realidad, cuál es  la combinación correcta de soluciones que encajan con el contexto local y permite el mayor  retorno socioeconómico. 
Ahora, permítanme ilustrarles con un ejemplo. Trabajé con un gobierno en el sudeste de Asia, un país con una gran población, diverso conjunto de islas, muchas comunidades costeras, propagadas a lo largo. Y una región en particular se enfrentaba  a un complejo conjunto de desafíos. Niveles del mar ascendientes que causaban inundaciones permanentes. crecientes tormentas que dañaban la costa. Una gran porción de gente vulnerable, viviendo en la pobreza en zonas bajas. Además, el hundimiento de tierras había empeorado el asunto aún más. Entonces, trabajamos con el gobierno para  moldear el impacto del cambio climático en las décadas venideras para responder preguntas como: ¿Qué partes de la costa se inundarán? ¿Qué poblaciones serán impactadas? ¿Dónde serían dañados hospitales,  escuelas, estructuras críticas? ¿Cómo impactaría esto a los cultivos, los sistemas de agua? ¿Cuál sería el impacto en los ecosistemas naturales que son importantes para este país? Y notablemente, lo que esto logró fue que se combinara la ciencia climática con el análisis de datos, con el contexto local, y se lo relacionó con el  impacto socioeconómico. 
Ahora, para ejemplificar,  una comunidad en particular 
se enfrentaba al riesgo de 100 000 personas potencialmente siendo desplazadas por los niveles crecientes del mar. Ocho por ciento de la economía y casi la mitad de la reserva humedal de la región estaba en riesgo de ser dañada. Ahora, además, con esta perspectiva el gobierno fue capaz de comprender  mejor los efectos adversos que esto habría tenido en  la salud pública, la seguridad alimenticia la migración forzada. Así que muchos problemas. 
¿Entonces qué hacemos al respecto? Quiero decir, esta exposición masiva sin respuestas claras de qué hacer, en una economía en desarrollo como esta, compromisos masivos que hay que administrar en términos de dónde desplegar los recursos. 
Entonces... Inicialmente esta región estaba  planeando construir malecones, teniendo sistemas de  advertencia tempranos, esclusas anti-marejadas situadas, eso requería una cantidad considerable de capital e inversión. De hecho, lo que nos encontramos fue que era necesaria  una combinación de soluciones. Que incluyera restauración de manglares en áreas seleccionadas como defensa natural y solo en ciertas partes de la costa invertir para construir  esclusas anti-marejadas y malecones. Ahora con eso hecho, la región podía considerar... con la misma cantidad de recursos, maximizando las vidas salvadas, sustentos protegidos y ecosistemas asegurados. Y además, el costo de la inacción, de no hacer nada, también significaba un impacto negativo enorme para el sector privado. Entonces empresas privadas habían tenido miles de millones de dólares en pérdidas en manufactura,  en infraestructura crítica, en bienes raíces comerciales siendo dañadas Ahora, teniendo una visión al respecto, el gobierno podía hacer participar al sector privado para codesarrollar y cofinanciar soluciones que beneficiaran a las empresas privadas y a la comunidad local. 
Ahora, este no es un problema exclusivo del sudeste de Asia. Una ciudad en el oeste de África, por ejemplo, tuvo problemas similares pero agravado por densas poblaciones a lo largo de la costa, severos hundimientos de terreno y problemas de drenaje que fueron exacerbados por un pobre manejo de los desechos sólidos en algunas partes de la ciudad. Ahora, integrando la ciencia climática,  análisis de datos a contextos locales y vinculando estrechamente esto con el impacto socioeconómico, el gobierno fue capaz de administrar los compromisos que se generarían al balancear el despliegue de recursos en cosas como: ¿Construyo más infraestructura de drenaje? ¿Reubico algunas poblaciones a otras partes? ¿Construyo esclusas anti-marejadas? ¿Cuál es la combinación correcta? 
Ahora, como podrán ver, este es un problema complejo y desafiante. Y cuando lo observamos, el desafío es que cada costa  que observamos es diferente. ¿No es cierto? Son socioeconómicamente, físicamente diferentes. Y los desafíos más difíciles suelen darse en países en desarrollo donde tienen una capacidad  de adaptación limitada. y grandes compromisos que administrar. Además de esto, hay varias soluciones técnicas y soluciones naturales ahí fuera. Podemos proteger la costa  con la restauración de manglares malecones, esclusas anti-marejadas. Podemos resolverlo haciendo los edificios a prueba de inundaciones, construyendo drenajes. Podemos reubicar a la gente  y a las estructuras críticas. El desafío no reside tanto  en cuáles son las soluciones, sino en cuál es la combinación  correcta de soluciones para cualquier contexto en cuestión. 
Entonces, combinando la ciencia climática, el análisis de datos, con consideraciones locales, estrechamente vinculadas con las consecuencias socioeconómicas quienes toman las decisiones pueden  balancear los compromisos y realizar las acciones  correctas con el tiempo para lograr maximizar las vidas salvadas, los sustentos protegidos y los ecosistemas naturales salvados. 
De esa manera... podríamos proteger a más gente a lo largo de la costa para optimizar los resultados. 
Gracias. 
(Aplausos) 
