Paleontología. Sé qué están pensando. En “Parque jurásico”, o quizá en Ross, de “Friends”. 
(Risas) 
¿O tal vez Indiana Jones? Pero eso es arqueología. Les mostraré paleontología de verdad. 
Pues bien, en primer lugar, retrocedamos un poco en el tiempo. No al Jurásico, al menos no aún, sino al 21 de enero de 2021, día en que recibí un correo electrónico sobre un curioso descubrimiento en Rutland, en la región de Midlands. Como paleontólogo, se imaginarán, recibo incontables mensajes y correos de personas que me dicen: “¡Descubrí un fósil increíble!”. Pero, en realidad, la mayoría de las veces, el descubrimiento no es más que una piedra de forma rara. 
(Risas) 
Igualmente, nunca imaginé que este correo me cambiaría la vida. En la Reserva Natural de Rutland Water, quien hizo el descubrimiento  fue Joe Davis. Él trabaja para la Fundación  Vida Silvestre de Leicestershire y Rutland que maneja la reserva  junto a “Anglian Water”, dueños de las tierras. Durante la rutina de mantenimiento en una de las lagunas de la reserva, Joe bajó el nivel de las aguas y encontró esta estructura de casualidad. Desconcertado, pensó: “¿Quizá sea alguna vieja cañería? ¿O quizás... el esqueleto de un dinosaurio?“,  se dijo en broma. Afortunadamente, Joe pensó: “Vaya, quizá sea un hallazgo importante”. Atinadamente, buscó  el asesoramiento de expertos. 
Cuando estas fotos  aparecieron en mi correo, enseguida reconocí las enormes vértebras de la columna de un ictiosaurio, o de un dragón marino,  como se lo conoce familiarmente. Pero antes quiero aclarar algo sobre esa denominación, porque, lamento decirlo, no son dragones. Lo lamento. Tampoco son dinosaurios que nadan. Tampoco son el Monstruo del lago Ness. Y claramente no son, tal como los llamó la BBC, “fósiles de un dragón marino mezcla de delfín y dinosaurio”. 
(Risas) 
Terrible. 
Los ictiosaurios pertenecen, en realidad, a un increíble grupo  de antiguos reptiles marinos que vivieron  en los mares de la prehistoria cuando los dinosaurios reinaban en tierra. Al igual que las ballenas  y los delfines actuales, parían a sus crías vivas  y respiraban aire. Lamentablemente,  los ictiosaurios se extinguieron hace unos 90 millones de años. Nuestro ictiosaurio de Rutland vivió a principios del Jurásico, hace unos 180 millones de años. En esa época, Rutland estaba completamente bajo agua, en un antiguo mar tropical. 
En mi carrera profesional, dediqué unos 14 años al estudio de miles de ictiosaurios. Fue para mí maravilloso poder viajar por el mundo y estudiar muchísimos ictiosaurios. Y cuando recibí estas fotos, enseguida supe que sería el inicio de algo realmente especial. Pero, claro está, con solo mirar las fotos no basta para saber exactamente si será un descubrimiento único, o tan solo un grupo de vértebras. Luego de hablar con mi colega,  el experto en reptiles marinos, el Dr. Mark Evans, que también había recibido detalles del hallazgo, decidimos visitar el lugar en febrero. Y yo dirigí una pequeña excavación, para explorar la zona  y ver qué podíamos encontrar. Un frío día de febrero, donde la tierra estaba literalmente congelada, justo debajo de nuestros pies y luego de largo tiempo de remoción muy meticulosa de la arcilla del Jurásico que rodeaba al esqueleto, nos llevamos una sorpresa enorme, porque se trataba, aparentemente, de un esqueleto gigante, algo que jamás se había descubierto  antes en Gran Bretaña. Claramente, estábamos ante algo importante. 
Tuvimos que actuar con rapidez y contener nuestro entusiasmo, porque el tiempo húmedo del invierno y la enorme fragilidad del esqueleto nos indicaron que no era el momento para retirar el ictiosaurio. De modo que, aunque parezca ilógico, tuvimos que volver a enterrar  al ictiosaurio. Lo cubrimos con capas de plástico y luego con arcilla del Jurásico. Recordemos que esta es una reserva natural activa y, como tal, tenían que subir el nivel de las aguas. De modo que el ictiosaurio  volvió a quedar bajo el agua, pero estaba muy bien protegido. Tras una espera que pareció  de millones de años, 
(Risas) 
a los seis meses volvimos al lugar, pero esta vez con un increíble grupo de paleontólogos. Cuando llegamos al lugar, teníamos que empezar donde habíamos quedado. Así que retiramos las cubiertas  de plástico, quitamos la arcilla y empezamos a desenterrar  otras partes del esqueleto. Habíamos sido demasiado ambiciosos cuando estuvimos en febrero. Basándonos en aquella primera excavación de tan solo un día, podríamos desenterrar  el esqueleto entero en una semana. Sí, claramente, nos equivocamos. El esqueleto era más grande, más importante y más completo de lo que cualquiera de nosotros habría imaginado. Por eso nos llevó el doble de tiempo. Nos tomó 14 días y medio,  distribuidos en tres semanas, y trabajamos el día entero, de sol a sol. 
Mientras el equipo iba desenterrando el ictiosaurio, también estábamos atentos a otras piezas que rodeaban la matriz. Aquí se ve mi mano, en la que tengo un diente aislado del ictiosaurio. También encontramos cientos de amonites con forma de calamar, muchísimos fósiles de ostras. Esto es sumamente importante porque permiten construir  un panorama más amplio del antiguo ecosistema del Jurásico donde vivía este ictiosaurio. Por otro lado, había que trabajar rápido. Era una carrera contrarreloj,  porque una vez expuesto el esqueleto, mayor era la posibilidad  de que se degradara. Es por eso que la Dra. Emma Nicholls tuvo que usar un consolidante, un pegamento que se infiltra  en los huesos y los fortifica para que sean luego retirados del lugar. 
Una vez desenterrado el esqueleto, registramos todas las mediciones y construimos un banco de datos completo. Por ejemplo, en el caso del cráneo. Nigel, con quien dirigí la excavación, se enfocó en la conservación  de las piezas, para que el ictiosaurio permanezca intacto durante el proceso de excavación. Nigel sostiene el cráneo de tamaño normal. Vean la comparación de tamaños con este gigante del Jurásico que estamos excavando. Increíble. Este ictiosaurio que Nigel sostiene pertenece a una especie  que yo denominé en su nombre, el “Ichthyosaurus larkini”. 
Estando en el lugar, uno de los integrantes  del equipo, Steve Dey, creó un maravilloso modelo fotogramétrico. La fotogrametría  es una técnica muy interesante que consiste en tomar  miles de fotografías, ensamblarlas y construir un modelo tridimensional. Lo que vemos aquí, en primer lugar, es un modelo básico  que hicimos en febrero. Pero vean este breve video. Si nos acercamos, se ve parte de la columna vertebral que descubrimos en febrero. Es una imagen fantástica en 3D. Pero vean ahora: superponemos el esqueleto entero que descubrimos en el verano. Esta es la excavación principal. Si nos acercamos, vemos los detalles más finos  de los huesos en imagen tridimensional. Ahora, como por arte de magia, le quitamos la arcilla del Jurásico. Si nos alejamos, vemos que el ictiosaurio está entero. Empezamos por la punta de la nariz y seguimos por las vértebras del tamaño de una moneda. Realmente fantástico. También elegimos determinados huesos y los observamos en tres dimensiones, como vemos aquí. Este es el tipo de técnicas que están revolucionando la paleontología. Pudimos registrar todos estos datos con el ictiosaurio en el lugar, antes de retirar las piezas. Ahora lo retiramos, y esos datos que recogimos pueden ser enviados  a colegas de todo el mundo. 
Y bien, luego de la excavación completa... --aquí estoy haciendo una siesta-- es hora, literalmente, de sacar a este gigante jurásico de la tierra, lo cual no es tarea fácil cuando el fósil en cuestión es una pieza completa  y pesa varias toneladas. 
Lo primero que debíamos hacer era hacer una zanja  que rodeara al esqueleto. La idea era poder llegar debajo del esqueleto para empezar con el proceso de enyesado. Las partes blancas que ven en la imagen no son restos de nieve, si bien era un día muy frío, sino yeso. El enyesado es un procedimiento  muy importante en paleontología. Esta cobertura de yeso sirve básicamente para proteger los huesos y la matriz circundante, y poder luego retirarlos del lugar y llevarlos al laboratorio, donde se analizará el fósil y la matriz que son el objeto de investigación. Para las piezas más grandes,  como el cráneo y el cuerpo, fabricamos una estructura de madera que soporte el enorme peso. 
Tras sortear varias dificultades en el lugar, finalmente logramos retirar el esqueleto entero, que antes habíamos diseccionado en varios bloques más manejables. Pero este bloque, que corresponde  al bloque principal del cuerpo, pesaba una tonelada y media. Quien lo está retirando, algo increíble, por cierto, es Joe Davis, quien encontró el ictiosaurio. Fue un momento muy importante para el equipo, un momento de gran emoción. Todo el tiempo y el esfuerzo que dedicamos a la excavación del ictiosaurio quedaron plasmados en el momento en que levantamos esa última pieza de su lugar de descanso final hace 180 millones de años. 
El 10 de enero de 2022, a casi un año del gran descubrimiento de Joe, Anglian Water y la Universidad de Manchester emitieron un comunicado de prensa para anunciar el hallazgo. Aquí estoy con Joe  en el programa matutino de la BBC, hablando del descubrimiento y mostrándolo al mundo. Increíblemente, la noticia se viralizó. La levantaron en muchísimas plataformas, en la TV, la radio, los periódicos. Se viralizó en las redes sociales. Estábamos fascinados. La noticia de nuestro bello ictiosaurio fue muy bien recibida. 
Ahora bien, la pregunta es ¿por qué este ictiosaurio generó tanto interés? En primer lugar, nadie se resiste a un buen fósil, especialmente si es grande y está entero. Esa ya es una razón muy contundente. Pero, en verdad, este ictiosaurio era un superpredador que estaba en la cima de su cadena alimentaria en el mar del Jurásico. De nuevo, otra razón de peso. Y por cierto, la foto es muy buena, aunque, de nuevo, allí estoy yo, acostado. 
(Risas) 
Pero, además,  es importante tener en cuenta que Gran Bretaña es cuna de los ictiosaurios. Este ictiosaurio que vemos en la foto fue el primer espécimen de ictiosaurio que llamó la atención de la ciencia, y fue descubierto por Mary y Joseph Anning hace más de 200 años en Lyme Regis, en la costa de Dorset. Actualmente, si buscamos ictiosaurios en el Reino Unido, los encontraremos, en general,  en las costas de Somerset, de Dorset y de Yorkshire. Esto es por las constantes erosiones que afectan a orillas y acantilados. Con suerte, quizá encontremos una o dos vértebras aisladas en la playa. Pero encontrar un esqueleto completo particularmente grande en la costa es sumamente raro. Por eso, encontrar el ictiosaurio  de Rutland en el centro del Reino Unido expuesto de manera tan poco usual es increíblemente raro. 
Ahora bien, ¿qué pasará  con este espécimen tan importante? A pesar de las actuales propuestas de reemplazar la Reserva Natural  Rutland Water por “Parque Joerásico”... 
(Risas) 
Perdón, perdón. Pido disculpas. Me calmo un poco. En serio, el próximo gran paso es que Nigel limpie y conserve el esqueleto entero. Llevará al menos dos años lograr ese objetivo. Y cuando lleguemos a ese punto, los miembros del equipo  podremos estudiar el ictiosaurio bien en detalle y luego lo prepararemos para exponerlo en Rutland, donde esperamos  que sea un motivo de atracción, y millones de personas de todo el mundo viajen para maravillarse  con este gigante del Jurásico y conocer la historia oculta bajo el mismo suelo que pisan. 
Qué maravilloso viaje. En la mayoría de los hallazgos de fósiles, siempre hay un factor de suerte: estar en el lugar correcto, en el momento correcto. Hay quienes se pasan la vida entera buscando este tipo de cosas, y nunca lo logran. Lo increíble es que Joe ni siquiera lo estaba buscando. En realidad, se topó con un hallazgo excepcional. Con sus 10 metros de largo, el ictiosaurio de Rutland es el esqueleto más completo de un reptil prehistórico de gran tamaño que se haya encontrado en el Reino Unido. Este descubrimiento irrepetible es uno de los más grandes en la historia de la paleontología  de Gran Bretaña. En lo personal, liderar esta excavación  y desenterrar este gigante del Jurásico ha sido uno de los grandes logros  de mi vida profesional. 
Gracias por permitirme  compartir este viaje con Uds. 
(Aplausos) 
