Hace trece años, acababa de volverme socia  en una grande firma de servicios globales. Era entre las primeras, las únicas. Estaba celebrando en Nueva York, con un amigo, un compañero de la escuela de negocios, un amigo muy cercano. En mi libro lo llamo Walter. No es su nombre real, pero lo vamos a llamar Walter por hoy también. Y estábamos en un bar en Nueva York. Íbamos a comer bien para festejar nuestros éxitos mutuos. Él también acababa de ser promovido en su trabajo. El mesero nos había entregado,  ya saben, champaña, nos puso dos copas y estábamos brindando. Pusimos las copas en la mesa, y empecé a contar a Walter que, aún emocionada, y que fue un proceso duro para llegar ahí, fue un proceso de casi un año y medio, además de los años que me tomó para llegar ahí. Para volver socio, tienes que probar que vales, hay muchas etapas. Estaba muy emocionada pero también muy nerviosa. Sentía a todos mirándome, sentía que lo que hiciera después, no solo representaría a mí, sino que también a las otras mujeres de color que me rodeaban. Así estaba hablando con él, que estaba nerviosa. De inmediato Walter me miró y dijo, “No tienes de qué preocuparte. Estás bien, no vas a tener ningún problema. Cuentas lo doble. Llenas dos cuotas. No hay que preocuparse”. Dijo, “Pero las personas como yo, soy hombre blanco, yo tendré que trabajar más. Tendré que trabajar más duro para conseguir todo que vendrá. A ti te van a entregar todo”. 
Recuerdo que me sentí desilusionada. Pasé de estar muy emocionada, y estoy con uno de mis mejores amigos, y vamos a comer bien, a simplemente tocar fondo. No podía poner palabras a lo que sentía, sentí dolor, pena, confusión. Y sentí mi alegría desaparecerse en ese momento. Y no sé si lo recuperé durante el resto de la comida. Y lo difícil fue que Walter era un buen amigo, y yo no tenía las palabras para expresar lo que sentía. 
Desde entonces he pensado mucho sobre eso. Ahora sé que lo que estaba viviendo, las mujeres de color enfrentan en el trabajo. Se puede estar muy emocionada, y en el mismo momento, alguien dice o hace algo y no se siente correcto. Simplemente está mal, y pues, hay momentos altos y bajos simultáneamente. 
Entonces vamos a regresar a la historia de Walter más tarde porque hay mucho más para decir. Por ahora, quiero solo dejar esa historia para establecer el contexto de lo que vamos a hablar hoy. No creo que Walter me lo dijera para mal, pienso que ni siquiera comprendía lo que decía, lo cual también forma parte del reto de temas así. Pero realmente me afectó. Estaba preocupada no solamente por Walter, sino también por lo que pensaran los demás. ¿Será que todos piensan que conseguí este enorme puesto porque valgo el doble, porque lleno dos casillas, que no es por el nivel de mis capacidades sino por lo que represento? Sabes, he aprendido que no puedo preocuparme por eso. Pero en ese momento, realmente me pesaba bastante. 
Dejé ese trabajo hace unos años. Me tomó casi tres años entre querer renunciar  y por fin hacerlo. Y me tomó esos tres años porque sentía tanta responsabilidad como una de las pocas mujeres de color en aquella posición. Me sentía responsable no solo por mí, sino por toda mujer de color que me rodeaba. Y quería asegurarme que mi partida y mi renuncia, mi salida, no reflejaría negativamente en mi desempeño o mis habilidades, y no se vería mal en otras que vendrían después, que la gente no dijera, “Ah, no pudo”. Así me quedaba con las ganas de salir pero sin la capacidad de hacerlo. Así que lo que empecé a hacer  fue reunir las mujeres de color. Al principio individualmente. Y yo quería averiguar, ¿a dónde va alguien en un puesto superior? Con la ayuda de quien ahora es mi socio, organicé 12 cenas a lo largo del país con 20 o 30 mujeres de color en cada una. Lo que escuché fue historias e historias de los micro agresiones, del racismo, sobre cómo las mujeres navegaban espacios donde se sentían solas. Esas conversaciones se volvieron la base del libro del que vamos a hablar hoy. También formó la base de la compañía que fundamos mi socio y yo. Se llama nFormation y provee nuevos espacios seguros y valientes para mujeres de color. 
Quisiera terminar con quizá tres conceptos que son muy importantes en el libro y quizá un poco del fundamento de lo que vamos a hablar aquí hoy. El libro es sobre las mujeres de color y el hallar y crear poder. Y una de las mayores ideas del libro es que las empresas de EE. UU. no son una meritocracia y que tenemos que hablar sobre eso, al menos en el contexto de EE. UU. Antes del 2020, hasta el asesinato de George Floyd, no se podía hablar de raza en el trabajo. No era algo que se reconocía o que se daba permiso de hablar, creo yo. Y definitivamente no había la disposición a la idea de que las empresas no eran una meritocracia. Y eso se ve de forma diferente para las personas. Y es una conversación muy importante porque sin ella, a ciertos grupos se les dice que solo hay que seguir trabajando, sin poder entender o incluso hablar sobre el hecho de que el sistema nos trata de forma diferente, y tenemos que hablar sobre eso si vamos a cambiarlo. Así esa es la primera idea: no existe la meritocracia corporativa. 
La segunda idea que quiero hablar es que todos podemos tener poder, que todos somos poderosos. Y yo creo que se encuentra el poder a través de la idea del yo y la idea de nosotros. Así hay que pasar por nuestro propio proceso como mujeres de color para averiguar cuáles son las narrativas que nos han enseñado o las ideas que nos han comunicado que tenemos que deshacer. Lo llamo desprenderse. ¿Cómo nos deshacemos de los mensajes de que no somos poderosas, que no somos líderes, no somos lo suficiente? ¿Cómo los reemplazamos  con mensajes sanos? De nuevo, es el poder del yo, lo que necesitas hacer por ti para encontrar tu interno poder individual. Pero una vez que lo encuentres, busca a tus hermanas. Se necesita tener a más gente si realmente vamos a cambiar las estructuras. No se puede hacerlo solo, ahí es donde entra el poder del nosotros. Yo y nosotros y todos somos poderosos. Esa es la segunda idea que quería comentar aquí. 
Y la tercera y última, aunque hay muchas grandes temas en el libro, es la idea de que cualquier cosa que haya sucedido antes se puede deshacer y rehacer. A veces se piensa en las grandes cosas como estructuras y sistemas, y pensamos que simplemente así son y tenemos que operar dentro ese contexto. Bueno, entrevisté a más de 500 mujeres de color al escribir este libro, y no creo en eso. Creo que podemos deshacer cualquier cosa que haya venido antes. Solo tenemos que darnos permiso para hacerlo. Y creo que aquí es donde no le toca solamente a las mujeres de color. 
Escribí el libro para mujeres de color, pero voy a compartir con ustedes que hay muchos aliados, líderes blancos, hombres y mujeres y otros que lo están leyendo y diciendo, “Esto es realmente útil para yo entender, y muchos de los conceptos aplican a mí”. Quiero compartir eso, uso el término mujeres de color, sé que no es aplicable en todos los países, pero creo que sí se aplican los conceptos de los que hablamos, en la mayoría de los contextos donde haya una cierta dinámica con una mayoría y minoría, y una cierta forma de lucha de poder. 
Whitney Pennington Rogers: Gracias por estar aquí y gracias por compartir esas ideas del libro y por la historia que compartiste al principio. Sabes, la historia de Walter, luego pasas por todo este viaje en el que has estado. Si estuvieras de nuevo en aquel restaurante hoy, ¿qué le dirías a Walter? 
DP: Ahora diría que se trata de él y no de mí, que no refleja mi valor o mis habilidades. Esa es su visión estrecha de cómo ve el mundo. Así que eso es una cosa. Probablemente no lo hubiera internalizado tanto y hubiera creado límites más firmes. Creo que otra cosa es que podría haberme levantado y dicho, “OK, si eso es lo que piensas, me voy. No necesito sentarme aquí el resto de la cena contigo”, ¿verdad? Posteriormente tuve varias conversaciones con él para intentar que entendiera lo que decía. No somos tan cercanos como solíamos ser, y eso tiene mucho que ver. Así que tuve que aceptar que ciertas personas no lo van a entender. Otra cosa que podría hacer, es explicar cómo me hizo sentir. Sabes, “Eso realmente me duele porque...” “Necesito que entiendas lo que esas palabras hacen y sugieren”. Y así podría tener mejores respuestas. Quiero rogar a las mujeres y a todos a tener respuestas en el momento, porque todos vamos a enfrentar situaciones en las que se dice algo inapropiado en el trabajo o le dice algo inapropiado a otra persona frente a nosotros, y hay que tener las palabras para actuar. Otra gran idea en el libro, es esta idea de escasez, que hay ciertos lugares, y que mi lugar le quita el lugar de él, es una forma anticuada de pensar sobre el mundo y sobre el poder. El poder puede crecer. Creo que el pastel puede crecer. Si todos seguimos pensando estrechamente que hay posibilidades limitadas, creo que estamos presos en una forma de trabajar muy poco saludable y una forma de ser poco saludable. 
WPR: Somos muy afortunadas hoy de estar con unas mujeres que son, de varias formas, como las mujeres cuyas historias compartes en el libro y ellas pueden compartir sus historias para ayudar a ilustrar algunos de estos conceptos y experiencias reales. Entonces, vamos escucharlas. Tenemos a nuestra primera invitada, Gina. Así que las dejo a ti y a Gina para que hablen. 
DP: Estoy muy emocionada de tenerte aquí, Gina. La pregunta que te quiero plantear, y después lo analizaremos, ¿puedes hablar de alguna vez en la que no sentías poder como mujer de color en el trabajo? Luego hablaremos sobre qué más podemos hacer al respecto y qué más esperamos aprender. 
Gina: A lo largo de mi carrera, siempre me fascinaba la idea de que sentía que estaba siendo demasiada preparada para aquellas situaciones en donde tal vez había un ascenso o cierta oportunidad de visibilidad, estaría bien preparada, cualificada, de buen temperamento y lista para hacerlo. Y pasaría por unos extensos procedimientos de selección y descubriría al final que, en este caso en el que estoy pensando, había un caballero que consiguió el trabajo que quería. Esta situación específica, me dijeron que la razón era porque era el turno de esa persona, que básicamente significa que tiene que ver con cuánto tiempo has estado en la organización. Y eso realmente fue confuso para mí porque había estado en la organización por un tiempo bastante razonable en relación con esa persona. Realmente estaba más preparada, con más experiencia, educación y todas esas cosas. Y realmente me hizo pensar, ¿cuál exactamente es el valor que esta organización está viendo en mí, si de hecho soy completamente cualificada y aun así no es suficiente? Tuve la oportunidad de preguntarles, ¿qué necesitaría para estar lista para la próxima oportunidad? Esa es la verdadera pregunta y le ruego a otros a preguntar siempre. Y la respuesta a esa pregunta no fue satisfactoria. Era muy vaga, que se trataba del tiempo... Y sabes, la cosa es, Deepa, es realmente importante para una persona como yo saber “por qué”. ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es mi valor? Y luego puedo evaluar cómo la organización responde a mí. 
DP: Lo primero que me llama la atención mientras compartes tu historia, es que a muchas mujeres de color que entrevisté, especialmente mujeres negras, habían escuchado que tenían que estar dos  o cuatro veces más preparadas, ¿verdad? Tienes que trabajar dos o cuatro veces más solo para que te consideren cualificada. Hubo tal mensaje de exceso de trabajo entre las mujeres de color que entrevisté, y esa idea de perfección y tener todo preparado y ser súper profesional y casi preparada demás porque en algún momento tus cualificaciones serán cuestionadas. ¿Qué aconsejarías a otras mujeres a preguntar para que puedan manejarlo? 
G: Las preguntas que hice fueron acerca de, “Dime, ¿cuáles fueron los criterios que Ud. usó para tomar la decisión?” Y fue entonces cuando finalmente descubrí que realmente tenía que ver menos con el rendimiento y la capacidad y con cosas más vagas que no podían ser, sabes, documentadas. Entonces, una vez que sepas  cuáles son esos criterios, realmente puedes hacer algunas preguntas más profundas. Pero esa otra pregunta sobre, bueno, qué puedo hacer de diferente para estar lista para la próxima, esa es una pregunta crítica. Dependiendo de las respuestas, puedes decir, bueno, ¿hay alguien con quien me pueden conectar, un entrenador si sea necesario, o alguna otra persona que pueda ayudarme, sabes, en esta trayectoria, porque realmente me gustaría perfeccionar mis contribuciones. Y sé que me pueden ayudar. 
DP: Creo que tenemos que sentirnos más cómodas como auto defensores y encontrar formas que nos permita  obtener más información. Porque tienes razón. Otra información que encontré es que no recibimos mucha retroalimentación, especialmente las mujeres negras, de cualquier tipo de detalle que sea útil. Gracias por compartir eso. 
G: Ay, un placer. 
DP: Creo que el ejemplo de Gina es tan hermoso porque la pregunta sería, ¿cómo me defiendo? ¿Cómo puedes abogar por ti misma para que la gente no te llame de agresiva, verdad? O muy exagerada. Y, ya sabes, en el libro, lo llamé como que Ricitos de oro, o sea, puedes pedir, pero hay una reacción negativa si pides demasiado. Y por eso es difícil. Creo que es parte de lo que necesitamos entender. La otra cosa es que esto también se trata de patrocinadores y mentores, y encontrar a personas que te ayuden a navegar y a comprender las culturas e impulsarte también. Y uno de mis mayores desafíos solía ser que no veía ejemplos a seguir como yo, yo era la primera. Y una de las cosas que me di cuenta con el tiempo es que había que elegir entre las personas que me rodeaban para encontrar un estilo de liderazgo para mí. Y algunos de mis mayores defensores eran líderes hombres blancos con los que había pensando  que éramos muy distintos y a través de conversaciones, y comidas juntas, a través de encontrar otras formas de interactuar, encontramos un vínculo, y realmente me han defendido de maneras enormes. 
WPR: El libro, parece que en la forma que lo escribiste, las mujeres de color están realmente al centro, fueron realmente una gran parte de cómo enmarca este libro. Pero me interesa saber cuál ha sido la respuesta de aliados y personas que ahora forman parte de esa comunidad. 
DP: Creo que muchas ideas no son solamente para mujeres de color. Para ser honesta, hay muchos líderes blancos entrando en contacto conmigo. Aún es muy temprano, el libro apenas está llegando a la gente, pero quienes lo han leído lo han encontrado sorprendente. Siempre pensaron que eran buenos aliados, así que la información y las historias son muy útiles para ellos. Pero también me dicen que el trabajo tampoco les funciona. Y creo que ese es un concepto muy importante. 
Mi generación y los hombres blancos más jóvenes quieren criar a sus hijos, estar más en casa, quieren tener más flexibilidad. La configuración del trabajo es algo que no funciona para muchos de nosotros. Hay un tema a lo largo del libro sobre el permiso. Creo que todos tenemos que darnos permiso y darnos permisos unos a otros para hablar de lo que no se debería de hablar, de que nos enseñan a creer. Y gran parte de lo que trata este libro es redefinir el éxito y liderazgo. 
Mis padres inmigraron a este país. Entonces siendo hija de inmigrantes, te enseñan a trabajar duro y sacrificar mucho para seguir adelante y encontrar estabilidad. Y creo que es parte de comprender que algunas de estas cosas que nos enseñaron, deberíamos redefinirlas para todos. 
WPR: Tenemos otra voz, otra mujer, Sophia, que también vino a compartir su historia. Y creo que sería genial escucharla. 
DP: Hola, Sophia. De hecho, te nombro en el libro. Entonces apareces en el libro, solo debería decir eso al principio. Me encantaría que compartieras un poco de, sabes, como mujer de color navegando los espacios de trabajo, un ejemplo de cuando no te sentías poderosa o cómo navegas el poder, podemos desglosarlo un poco. 
Sophia: Sí, un placer, gracias. Esta conversación  me está dando escalofríos. Mi familia y yo llegamos a EE. UU. cuando yo tenía cinco años. Y como tantos inmigrantes de primera generación, sabes, pusimos todo nuestro empeño en encarnar ese modelo de minoría y trabajar muy duro y asimilarnos, y todo para asegurar un poco de capital social en un nuevo país, ¿no? 
Y luego no creo que fue hasta el principio de mis 30 cuando realmente comencé a crecer en mi carrera. Y en medio de todo ese éxito, había la sensación de que algo faltaba. Para mí, gran parte del trabajo y cambio surgieron al tomar una pausa y emprender una viaje de sanación para recuperar el intrínseco orgullo y pertenencia y autoestima que no provenía de ser productivo o de lograr mis metas profesionales. Vino de una comprensión de dónde vengo y de mi herencia y de aspectos más profundos de mi identidad. 
A lo largo del camino, comencé una empresa social llamada This Same Sky. Y ahora trabajamos con artesanos multigeneracionales en la India y África, les brindamos un sustento digno. Y creamos accesorios que nos ayudan a celebrar las formas en nuestras identidades son únicas y significativas fuera de ser productivas. 
DP: Entrevisté a tantas mujeres de color que no hablan de lo que hacen en su tiempo libre o no comparten que hablan otro idioma o no muestran su arte. Hubo una mujer negra que me contó una larga historia sobre cómo quería llevar todo su arte negro a la oficina, pero no quería resaltar sus diferencias. Y ella tuvo un verdadero conflicto sobre si debería compartirlo. Debemos deshacernos de lo que no nos funciona, pero debemos recordar que obtenemos nuestro poder de quiénes somos y nuestro linaje y de dónde venimos y de nuestras historias. Lo que fue tan fascinante de las 500 mujeres que conocí y entrevisté fue el patrón que vi que las de cargos más altos, las que realmente llegan hasta arriba, muchas de ellas pensaban, “Yo voy a conformarme, dejaré de ciertas cosas, y una vez que llegue a la cima, será cuándo seré yo. Allí tendré el poder y haré las cosas a mi manera”. Y desafortunadamente, muchas de ellas me dijeron que tenían menos habilidad y menos poder de hacer las cosas a su manera, menos poder de traer el arte o peinarse como querían en esos niveles superiores, porque había aún más presión para comportarse de cierta manera en relación a cómo se ve el liderazgo y el estilo. 
Y parte del mensaje del libro y parte de lo que también compartes en tu historia es que nos empoderemos en el camino y que tomemos conciencia sin pensar que lo lograremos más tarde. Si no te sientes poderosa a medida que asciendes, es muy poco probable que llegarás al puesto y te sentirás poderosa, porque no sabrás cómo encontrar y acceder tu poder. Y tu poder viene de adentro y de tu historia. 
S: La disonancia cognitiva solo crece. 
DP: Si, exacto. Muchas gracias por compartir tu historia. 
WPR: Al hacer este trabajo, tener estas conversaciones y escribir el libro, ¿qué has... cómo te sientes sobre el futuro? 
DP: Quiero ser muy clara al respecto porque es un libro muy fuerte. Hay muchas cosas que pueden hacerte sentir realmente triste. Pero el mensaje en general, y tiene un tono muy poderoso, o sea, soy muy optimista. Conocí a mujeres increíbles con habilidades increíbles con distintas ideas de cómo se ve nuestro futuro. Así que me muero por ellas tener una voz y un espacio pleno para compartir esas ideas y hacerlas realidad. 
Mi trabajo es ellas, pero el trabajo no está sirviendo a nadie. O sea, siempre digo esa frase, hay que reformar el trabajo para que sirva a todos. Y si alguna vez hubo el momento para cambiarlo, no solo para mujeres de color sino para todos, es hoy. Así que soy muy optimista. Y creo que veo que se está produciendo un cambio. Se siente como el momento pico para deshacer parte de la historia, parte de la narrativa, del adoctrinamiento que hemos recibido que simplemente ya no funciona. 
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