Antes de su muerte en California en 1991, un hombre llamado William Kane escribió a sus hijos de su primer matrimonio y a su prometida, Deborah. La carta decía: “Esto va dirigido a mis hijos porque a pesar de solo tener a ustedes dos, Everett y Katie, puede que Deborah decida, como espero que haga, tener un hijo mio después de mi muerte. He estado produciendo asiduamente muestras de semen para ello. Si lo hace, esta carta será también para mi descendencia postuma, con la idea de que te he amado en mis sueños, a pesar de que nunca te vi nacer.” 
Lo que pasó después de la muerte de William Kane fue una demanda que cambió la ley para siempre. Su exesposa y sus hijos adultos  pelearon para que Deborah no usara las muestras de esperma. Debían ser destruidas. Y un tribunal estuvo de acuerdo con ellos. Pero Deborah hizo una apelación, y una corte de apelación de  California le dio la razón, concluyendo que William Kane, y  todos nosotros, tenemos el derecho a usar nuestro ADN después de muertos, incluso para tener hijos. 
Estoy segura que todos aquí les hemos dicho a nuestros seres queridos si pueden usar nuestro ADN para tener hijos después de muertos, ¿no? Esta bien, quizás aun no. Pero ¿Qué pasa si  no se lo decimos a nadie? ¿Si no lo escribimos? Y ¿qué pasa si un pareja crea embriones para el futuro, y se divorcian o los óvulos o el esperma  están mezclados o un embrión es transferido a  la mujer equivocada? Porque todas estas cosas han pasado. 
Gracias a los avances tecnológicos, hay muchas formas de cómo tener un bebé. Pero la ley se ha quedado atrás. Y debido a que la ley no ha  seguido el ritmo de la tecnología, está afectando a la gente: Familias que tratan de concebir, donantes y madres de alquiler que les ayudan y niños que nacen en estas circunstancias descabelladas. Y un día te puede afectar a ti o a un ser querido. 
Soy abogada, y seguramente no sea sorpresa debido a mi conocimiento sobre óvulos, esperma y la ley. Comencé mi carrera en un grupo de gestión de inversiones de una firma internacional,  haciendo fondos de cobertura. En celebraciones, cuando me preguntaban a qué me dedico, después de darle una respuesta, la persona miraba alrededor buscando alguien más interesante  para hablar. Pero en aquel entonces, me rodeaba de gente que estaba pensando tener bebés. Desde mis compañeros de apartamento, una pareja gay, a mi hermana y su marido con dificultades de infertilidad. Y yo aprendí sobre la ley de tecnología de reproducción asistida. Tuve la oportunidad de leer un acuerdo de donantes de óvulos, y me dejó sorprendida. Muchas preguntas que nunca había pensado. ¿Qué pasa si una donante de óvulos pasa por una única extracción y se le extraen 20 óvulos? No es un número muy loco. ¿Se pueden donar esos óvulos a 20 familias diferentes? ¿Puede cada una de esas familias tener un hijo que sea genéticamente su familia? ¿Qué pasa con la divulgación y el contacto? ¿Conocería a los niños? ¿Se conocerán los niños entre ellos? Estaba maravillada. Era mucho más interesante que  fondos de cobertura. 
(Risas) 
Pero la ley en este ámbito hará que te de vueltas la cabeza. Incluso la definición  de qué es un embrión es inconsistente y contradictoria  de estado a estado. En Louisiana, un embrión se define como persona jurídica. ¿Qué es eso? Incluso los abogados no están seguros lo que es una persona jurídica. Pero sabemos que quiere decir que los embriones almacenados en tanques a  —321 grados fahrenheit, tienen el derecho a demandar. 
(Risas) 
Y no piensen que no lo harán. 
(Risas) 
El año pasado, la famosa actriz Sofia Vergara, conocida por “Modern Family” y mi pitufa favorita, fue demandada por sus embriones. Se había hecho un tratamiento de  fertilidad con su antiguo prometido, Nick Loeb, cuando eran pareja. Tenían 2 embriones de su tratamiento de fertilización in vitro almacenados en una clínica de los Ángeles. Los formularios de consentimiento  eran claros: ninguno de los dos podía usar los  embriones sin el consentimiento del otro. En aquel momento, Vergara tenía nueva pareja, estaba casada con el actor de  “Magic Mike,” Joe Manganiello. No quería que se usaran esos embriones. Loeb, por otra parte, estaba haciendo todo en su poder para  tener los derechos de los embriones. Después de perder en los tribunales  de California, creó un fideicomiso para los  embriones en Louisiana. Incluso puso nombre a los embriones: Emma e Isabella, e hizo que pusieran una demanda  contra Vergara, exigiendo que se les diera a luz. 
(Murmuros de la audiencia) 
Al final, la demanda quedo desestimada por falta de jurisdicción porque Louisiana no era el lugar correcto  para ocuparse del caso. Los embriones estaban en Los Ángeles, California. Ni Loeb o Vergara viven en Louisiana. Pero dado que Louisiana define a un  embrión como persona, podría haber sido fascinante, y preocupante, si el juzgado hubiese sido capaz de llevar el caso. Obvio que  hablamos de famosos. Pudimos enterarnos de su caso en las noticias. Pero le podría pasar a cualquiera que hiciese fertilización in vitro. En contraste a la idea de que los embriones son personas, otras leyes y jueces tratan a los embriones como propiedad. En Texas, un juez testamentario se vio obligado a determinar las propiedades legales de 11 embriones cuando una pareja fue asesinada, dejando atrás sus embriones y  su hijo de dos años. El juez consideró que los embriones tenían valor y por lo tanto eran propiedad y debían pasar al heredero de la pareja, al niño de dos años, para decidir qué hacer con ellos cuando cumpla 18 años. Esa es una gran responsabilidad  para alguien de 18 años. ¿Se los pone a un madre de alquiler y los cría como sus hermanos? ¿Los dona? ¿Se olvida de ellos por completo? Lo más seguro es que sus padres no se preguntaban esto cuando crearon estos embriones. 
A parte de la dificultad de las  definiciones de ovarios, esperma, embriones y quién los puede usar, la ley lo tiene difícil cuando se confunden en el laboratorio. En el 2018, una mujer en NY, embarazada de  gemelos, fue sorprendida en su visita medica de ultrasonido cuando su obstetra la felicitó por los dos niños que iba a tener. Vean, ella se hizo el tratamiento de fertilización en California y ahí, se habían examinado a sus embriones y le habían indicado que eran  dos embriones femeninos. Llamó a la clínica pero le dijeron, “No te preocupes por eso, las ecografías a menudo no son seguras. Tendrás dos niñas”. Pero dio a luz a dos niños. Y no se parecían a ella o a su esposo. Hicieron un examen genético. Ni ella ni su esposo tenían un parentesco genético con los bebes. Lo cierto es que ni siquiera los gemelos tenían un parentesco. 
( La audiencia jadea y se ríe) 
Al otro lado del país, una mujer en California recibió una llamada de su clínica de fertilidad. Hacía casi 9 meses desde que se había hecho el  tratamiento de fertilidad. Pensó que la había llamado para una cita rutinaria de exámenes, pero se encontró con una habitación  llena de doctores, abogados, profesionales de la salud mental que le dijeron que había habido un error. Que sus embriones habían sido  inseminados en otra paciente, y que su hijo genético había nacido en Nueva York. Uno de los gemelos. Un juez neoyorquino dictaminó que los padres progenitores no eran los padres legítimos de los niños. En su lugar, la mujer en California y su esposo eran los padres legítimos de 1 de los gemelos y otra pareja eran por completo los padres legítimos del otro gemelo porque eran los padre genéticos. 
Pero una cosa parecida pasó en Italia  con el resultado exactamente opuesto. Ahí, se inseminaron dos embriones a la paciente equivocada y el juez dictaminó que los padres de nacimiento  eran los padres legítimos y que los padres genéticos no tenían derechos legales en absoluto sobre sus propios hijos genéticos. 
Ha llegado el momento que la ley cambie. Aquí en Colorado, nuestro único estatuto de donación de óvulos y esperma se define como: «Una esposa con el consentimiento  de su esposo» 
(Risas) 
Es un poco ofensiva para nosotras mujeres emancipadas, y tampoco incluye madres o padres solteros por elección o de la comunidad  LGBTQ. Tampoco incluye a aquellos que donan su embriones o a aquellos que reciben embriones para tener hijos. 
¿Qué más podemos hacer a parte  de proponer por mejores leyes? Podemos pensar cuidadosamente sobre  nuestro propio material reproductor. Cada persona adulta sabe que  debe de tener un testamento, aunque no lo haya escrito aún. Un testamento deja saber a los que se  quedan qué hacer con nuestras pertenencias y nuestras propiedades. Pero muchos testamentos no incluyen una pertenencia invaluable, nuestro material reproductor; dejando a los seres queridos confundidos y enfrentándose a leyes inconsistentes. Por ejemplo, en el 2019, un cadete de West Point llamado Peter Zhu tuvo un trágico accidente de esquí. Su familia rogó al hospital y luego al juez que les dejaran extraerle esperma. Le explicaron al juez que su hijo siempre había querido  tener hijos, y más aún, era de vital importancia  en su cultura continuar con su linaje familiar. El juez fue persuadido. Emitió la orden para permitirles extraer el esperma del hijo para después usarlo con el objetivo de concebir. 
Pero aquí en Colorado  la ley no es igual. En los últimos años, pasó al menos dos veces cuando se llevo a un hombre al hospital justo antes de morir y la petición de su esposa de extraerle esperma fue denegada porque el hospital no tenía un  consentimiento firmado por él. Pero otro caso, en el que un hombre murió repentinamente y se le llevó al forense, se concedió la petición de la esposa de extraerle esperma porque el forense no está sometido a la misma política y proceso que los hospitales. 
Así que si crees que  le darías permiso a alguien de tener hijos con tu ADN  después de tu muerte, o no quieres que los tengan, díganselo. Escríbelo, coge una servilleta, escríbelo ahí o envía un mensaje. No importa lo extraño que  parezca ese mensaje. 
(Risas) 
Pasa más a menudo  de lo que te imaginas. Pensamos más cuidadosamente  sobre la donación de órganos, pero esto es igual de importante. Seguro que no pensabas que debías de incluir esto en tu testamento. 
El mundo ha cambiado. La tecnología ha llegado y seguirá avanzando. Y esta no es la única área donde la  tecnología está dejando atrás a la ley. Tenemos que retarnos a nosotros  mismos para pensar con cuidado sobre qué significan estas innovaciones para nosotros, para nuestras familias, para nuestros hijos y para futuros niños, ya sea que estén relacionados genéticamente con nosotros o no. 
Gracias. 
(Aplausos) 
