Una de cada siete personas alrededor del mundo tiene alguna discapacidad. Haber nacido sin mi mano derecha me definió como persona los últimos 30 años. Tuve la suerte de crecer en el valle sagrado de los incas en Cusco, Perú. rodeado de personas que no se sorprendían de verme pasear en bicicleta o jugando básquetbol. Cuando tenía siete,  me acuerdo de estar atónito después de ver «Star Wars:  El imperio contraataca», cuando le cortaron la mano a Luke, la misma que no tenía. Pero entonces, me quedé aún más atónito cuando los robots médicos  le pusieron una prótesis que podía mover y sentir. Desde ese entonces,  esa fue mi mente más grande, tener una prótesis como Luke Skywalker. 
Este sueño me llevó a estudiar ingeniería mecatrónica y acceder al Laboratorio de Biomecánica y Robótica Aplicada de la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde con un equipo multidisciplinario, desarrollamos una prótesis mioeléctrica para una amputación transradial, siendo yo, el usuario piloto. Podía mover cada dedo. Y también desarrollamos una manera  en donde pudimos pasar la sensación desde la yema del dedo hacia mi antebrazo usando un sistema de respuesta táctil. 
Como este era un proyecto de investigación tuvimos suficientes recursos para comprar en el extranjero. Así que, por ejemplo, los motores que ves aquí, los trajeron desde Suiza. Es una de las razones por las que costará  al menos 40 000 dólares hacer esta prótesis. Sin embargo, 40 000 dólares es demasiado, considerando que cuatro de cinco personas con extremidad superior amputada viven en países en vías de desarrollo. Incluso los 25 000 dólares que cuesta una prótesis traída del extranjero es demasiado. En Perú, eso es el equivalente  a trabajar tiempo completo con el sueldo mínimo por siete años, solo para comprar la prótesis. ni imaginar pagar tu comida o tu casa. Es común que las personas se lastimen en trabajos manuales como la agricultura  o la fabricación de metal. Regresar al trabajo y acceder al dinero requiere una mano funcional. 
Me costó darme cuenta el enorme privilegio que tuve de estudiar una carrera que me ayudara a cumplir mis sueños. Pero realmente, lo que me impedía desarrollar una solución que fuera asequible y funcional. El primer paso para reducir los costos era reducir el número de motores porque todos eran importados y por eso eran tan caros. Así que organizamos grupos de discusión con nuestros voluntarios con amputaciones para identificar cuáles eran los gestos que ellos usaban más, y de esos, cuántos podías hacer usando solo un motor. La respuesta era tres: pellizcar, movimiento cilíndrico y lateral. Esto nos ayuda a reducir el número de sensores de electromiografía, también de un orden de ocho, pasamos solo a uno. De esta manera, entre la fabricación de las prótesis mecánicas y mioeléctricas los precios bajarán considerablemente. 
Pero los precios de los materiales  también importan. Por eso es que preferimos  imprimir nuestras prótesis en 3D usando sobre todo plástico  de botellas recicladas Como la prótesis  que estoy usando ahora. 
(Aplausos) 
Para desarrollar nuestras prótesis, el proceso será así. Primero, usaremos nuestro escáner 3D y nuestro propio programa de parametrización para poder medir el área amputada y la mano del otro usuario. Luego recrearemos todos los dedos, la palma y el encaje de la prótesis en nuestro modelo computacional para poder imprimir  cada una de  esas parte en 3D. En Lat Bionics hasta ahora tenemos dos tipos de prótesis. Maki, el cual es una activación mecánica y Pisko, con activación electrónica. Pisko solo cuesta solo el 10 % de una prótesis robótica importada que vendrá desde el extranjero. Esto significa que aún más personas de clase trabajadora pueden acceder a nuestra tecnología. Para mí, este ha sido un camino donde pude desarrollar esto en mi compañía LAT Bionics. Por ejemplo Francisco está usando  su prótesis transradial Maki para poder volver a trabajar con sus proveedores en sus cultivos en la selva. 
Estamos seguros de que  podemos estar a la par de la tecnología que se trae desde el extranjero y se vende muy cara. Tenemos la capacidad de desarrollar  nuestra propia tecnología, tomando en cuenta las necesidades de nuestra gente. Para que las personas con discapacidad y recursos limitados puedan disfrutar su vida de nuevo. Para mí, cuando las personas,  nuestros usuarios, regresan de su trabajo, esa mirada de compasión cambió a asombro. El mismo asombro que tuve cuando  vi la prótesis de Luke Skywalker. 
Así comenzó el camino para mí, pero ahora pertenece a toda mi región. ¿Te gustaría unirte? 
Muchas gracias. 
(Aplausos y vítores) 
